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Ricardo
Silva 1)
INTRODUCCIÓN El
tema de esta exposición pretende una suerte de reivindicación o revitalización
de los aportes que Pichon Rivière hiciera a la psicología. Hace algo más
de un año que obtuve en la Universidad Nacional de Mar del Plata la
Licenciatura en Psicología, y la tesis con la que me recibí es justamente un
trabajo del cual este pretende ser síntesis. En el mismo me propuse demostrar
en qué medida los últimos desarrollos en psicología (tendencia hacia la
integración) ya estaban presentes en el pensamiento de Pichon. Tengo
la sensación que para ustedes poco tendrá de novedoso lo que van a escuchar,
tal vez este trabajo sea más pertinente exponerlo en algún otro ámbito
universitario. Es justo en la Universidad donde curiosamente (o no) Pichon es
una especie de NN caído en el olvido. Y esto es por cierto muy injusto si
tenemos en cuenta que prácticamente toda la psicología argentina, y por ende, los
psicólogos, somos sin duda subsidiarios o beneficiarios de las ideas que
surgieron de la praxis del Dr. Pichon Rivière. Los más calificados
psiquiatras dinámicos, psicoanalistas o psicólogos clínicos argentinos, en su
gran mayoría, parten de sus ideas y han sido discípulos o seguidores suyos.
Insisto en esto: hoy por hoy en los ámbitos
académicos escuchar hablar de Pichon es poco común, y me atrevo a decir que
esto constituye una inmensa falta de respeto y gratitud para con la figura de
alguien que estimo se la "jugó" verdaderamente, y dio lugar a que
otros puedan vivir de los frutos de su producción. Muchos de estos suelen
omitirlo o señalan que Pichon "fue". El
trabajo que hice se propuso demostrar que esto no es así. Acaso pueda llamarles
la atención que no soy psicólogo social. No hace mucho que descubrí (o
re-descubrí) a Pichon, digamos que me "encontré" con Pichon en una
grandiosa búsqueda de lo que supone ser un psicólogo integracionista (este era
en realidad mi objetivo). Antes de ir al trabajo propiamente dicho lo más
central que vine a decirles es, que si les dicen que "Pichon ya fue",
tengo argumentos –creo que poderosos– y quiero compartirlos con ustedes, de
que esto no es así. Y créanme, me gustaría que me ayudaran a reforzar esta
tesis o incluso rebatirla. En mi ciudad no tengo demasiados interlocutores, ya
que a pocos les interesa profundizar el estudio de Pichon Rivière. Hay
otra cuestión que debo incluir en esta disertación para darle mayor
consistencia, y es el contexto de donde surge el texto de mi tesis. En
consecuencia tengo que hablar de la Facultad de Psicología de la Universidad
Nacional de Mar del Plata, reabierta en 1986 luego que se cerrara en 1979
durante la dictadura militar. Mi paso por la misma se extendió por diversas
razones y pude "ver" y "vivir" de todo. En principio se
apuntaba a formar: 1) Psicólogos orientados a la intervención comunitaria y a
ser agentes de cambio social, 2) investigadores para equiparar la veta científica
con la profesional, 3) especialistas en diversas áreas (aparte de la clínica;
la laboral, la jurídica y la educacional), y he aquí la característica que
quiero destacar, 4) la formación pluralista en cuanto a la orientación teórica
¿qué significa esto? Que en la Facultad de Psicología de Mar del Plata, a
diferencia de las de la mayoría del país (por lo que tengo entendido), se
apuntó a que se vean distintas teorías sin que haya predominio de ninguna.
Esta línea resultó sin duda atractiva aunque trajo otros problemas. ¿Cómo
elegíamos con criterios lógicos un marco de referencia? ¿Quién nos orientaba
si la mayoría de nuestros docentes tenían una formación centrada en una teoría?
¿Cómo resolvíamos la confusión que generaba tener docentes que defendían
concepciones opuestas en materias correlativas? ¿Cómo hacíamos para olvidar
de un día a otro lo que hasta 1990 se nos presentaba como los más serio y
confiable a nivel epistémico (la dialéctica) y suplantarlo abruptamente por lo
que imponían los nuevos paradigmas científicos? En fin, fueron varios, los
inconvenientes que trajo esta modalidad que tomó la Facultad de Psicología de
Mar del Plata. Los docentes de mayor prestigio –muchos de ellos traídos de
Buenos Aires– invocaban a los modelos integrativos como alternativa de solución
puesto que era, por otra parte, la tendencia imperante a nivel mundial. El
mensaje era (y sigue siendo) más o menos el siguiente: la psicología argentina
se quedó en el tiempo por lo tanto debemos formarnos acorde con lo que ocurre
en el resto del mundo. En
términos generales lo que ocurrió fue que se confundió integración con
eclecticismo, y en muchos casos se recayó en el reduccionismo o apego dogmático
a un marco teórico, cortando toda posibilidad de diálogo con adherentes a
otros marcos. Aquellos que siempre apuntamos a la integración (no por moda sino
por criterio, ya que podíamos detectar cómo en muchos caos desde distintas
teorías se decía lo mismo con distintos conceptos, y que las supuestas
diferencias eran más ideológicas o de intereses ligados al mercado o al poder,
que netamente científicas) nos sentimos bastante desorientados, ya que la
"ensalada rusa ecléctica" tampoco nos resultaba muy confiable. A
partir de estas conflictivas fue que me "sumergí" en mis propias
ansiedades básicas, y que traté de recurrir a mi propio criterio y
experiencias –que a la vez fueron con otros– para resolver el dilema de
hallar un modelo desde el cual puedan verse integrados, dentro de una síntesis
superadora elementos de las teorías que nos fueron presentadas como las más
potentes a nivel explicativo dentro del ámbito de la psicología (ciencia que
procura el estudio del comportamiento humano y de los factores que inciden en el
mismo). Me interesaba poder hallar un marco integrador que me sirviera de
"filtro" para no confundirme al dialogar con pares que desde distintos
enfoques teórico-conceptuales hablaran de lo mismo. No
sólo influyó en mi producción el pensamiento sino también mi experiencia
terapéutica con todo lo que ella implica. Luego de un extenso análisis caí en
la cuenta que el psicoanálisis era la teoría más completa y que incluso podía
contener dentro de sí a la mayoría de las restantes. Aunque ciertas metodologías
ortodoxas y "elitistas" me provocaban un profundo rechazo. Traté de
"inventariar" autores argentinos –puesto que también concluí que
el contexto en que uno trabaja y vive es importante tenerlo en cuenta– que me
"resonaran", ya sea al haberlos leído o escuchado personalmente.
Encontré que Bleger, Ulloa, Liberman, Etchegoyen, Rolla, Pavlosky, Kesselman,
eran los más centrales, hasta incluso Ana Quiroga, Alfredo Moffatt o Marcos
Berstein. Luego descubriría que todos tenían un factor común: Pichon Rivière.
Así fue que me lancé a estudiarlo y a escribir mi tesis, a medida que se
confirmaban mis presunciones de que había en sus teorizaciones un modelo
integrativo legítimo en psicología. No voy a reproducir la concepción
"pichoniana" del sujeto porque ya la conocen, pero voy a marcar en qué
se asemeja y en qué se diferencia con los marcos teórico-conceptuales
referidos: el psicoanálisis, el sistémico, el humanista-existencia y el
cognitivo-conductual. 2)
CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS ENTRE LA CONCEPCIÓN DEL SUJETO SOSTENIDA POR
ENRIQUE PICHON RIVIÈRE Y LOS ENFOQUES TEÓRICO-CONCEPTUALES VIGENTES 2.1)
PICHON RIVIÈRE Y EL ENFOQUE PSICOANALÍTICO Se
sabe que el psicoanálisis es una teoría que parte de la idea que los factores
motivacionales del comportamiento son procesos inconcientes. Estos procesos
tendrían su base en fuerzas instintivas o pulsionales que procurarían
satisfacer necesidades en principio somáticas. La imposibilidad del animal
humano de llegar a tales niveles de satisfacción de modo directo lo llevan a
requerir de un otro, y posteriormente a ingresar dentro de las reglas del mundo
de ese o esos otros. Todo esto lo lleva a desarrollar toda una serie de
mecanismos que serán constitutivos de su psiquismo. Así es como se instaura la
represión, y de aquí se deriva la inevitabilidad del conflicto en la vida
humana. El
objetivo de las psicoterapias era en principio hacer conciente lo inconsciente,
resignificar un síntoma más que erradicarlo, ir a buscar o resolver la causa
subyacente en una formación sintomática. La curación vendría por añadidura.
Autores contemporáneos hablan de "producir un saber" con cierta parte
de lo inconsciente que emerge (ya que se va viendo que nunca se puede llegar a
develar lo inconsciente en su totalidad). Otros hablan de que el objetivo de la
experiencia analítica apunta tan sólo a "soportar la vida". Freud,
su principal precursor, planteó una metapsicología donde refirió a tres
aspectos centrales: a) una tópica, b) una dinámica, c) una economía. Muchos
seguidores de Freud tomaron distintos elementos de sus concepciones.
Destacaremos a Melanie Klein, precursora en Inglaterra del psicoanálisis de niños
(que planteó algunas variantes en relación a la formación de un psiquismo
temprano y al papel de las relaciones de objeto); y a Lacan, psicoanalista francés,
que intentó un retorno a Freud en base a lo que la lingüística, la matemática
y la antropología le aportaron. Según Lacan, los seguidores de Freud estaban
alejándose de lo que éste quiso plantear en relación a la supresión de los síntomas
y al bienestar como objetivo de la terapia. Por sobre todo Lacan se opuso al
adaptacionismo que el psicoanálisis norteamericano (partiendo de Ana Freud y
siguiendo con Hartman) planteaba por los años '40 o '50. En
definitiva, el psicoanálisis fue una perspectiva intrasubjetiva-instintivista
que consideró a las fantasías inconscientes como base del mundo interno. El
psicoanálisis se origina en la medicina, apunta por tanto a curar afecciones
mentales, empleando como dispositivo el análisis de lo subyacente en el
discurso y sus efectos consecuentes. Pichon
parte desde el psicoanálisis. Es más, él funda la A.P.A.. Primeramente toma
el enfoque kleiniano de la teoría de las relaciones objetales. Incluso es a
través de él que Lacan comienza a ser reconocido en nuestro país. Luego de
sus experiencias clínicas en hospitales psiquiátricos comienza a detectar el
tipo de interacción entre los miembros de la familia de algún internado psicótico,
e hipotetiza que la enfermedad de un miembro expresa en realidad la enfermedad
que subyace en todo el grupo (y de la cual el síntoma es emergente). Con el
tiempo esta hipótesis se va ratificando y deduce que lo intersubjetivo incide
en lo intrasubjetivo, y que lo vincular tiene tanto o mayor peso que lo
instintivo. Con su teoría del vínculo pasa del psicoanálisis a lo que él
llamó psicología social. Desde aquí los procesos de comunicación y
aprendizaje cobran un valor notable y se desprende que las experiencias de
gratificación y frustración incidirán en la lectura e interpretación de la
realidad. La teoría del vínculo deriva de la teoría de las relaciones
objetales, Pichon rebautiza las ansiedades básicas kleinianas, pero por sobre
todo se diferencia en el sentido de no quedar apegado al endogenismo biologista.
Pasaré
a enunciar ahora las principales diferencias: a)
El contexto socio-histórico. b)
La concepción del inconsciente (en Pichon tiene mayor peso la
conciencia, existe una tendencia a la complejización progresiva y no consideró
la pulsión de muerte). c)
Supuestos ideológicos (en Pichon el psiquismo es histórico y
modificable a diferencia de la visión instintivista, metafísica que alude a la
inmutabilidad y oculta la determinación de la estructura social). d)
Base filosófica (Freud partió del romanticismo, la neurología europea,
Herbart y Hegel. Pichon de Freud y del materialismo dialéctico). e)
Concepción de la salud y del objetivo de la terapia (Pichon definió a
la adaptación activa como apropiación instrumental de la realidad para
transformarla, recalcó el aprendizaje y la expansión del potencial creativo.
Lo suyo no se remite a traducir lo inconsciente ni a renunciar a la cura o a dar
definiciones ambiguas de ella). 2.2)
PICHON RIVIÈRE Y EL ENFOQUE SISTÉMICO-INTERACCIONAL La
escuela sistémica parte de los estudios del biólogo Von Bertalanfy que estudió
las organizaciones sistémicas en la naturaleza. A partir de ser considerados
ciertos postulados de isomorfismo se extrapolaron algunos de sus supuestos a los
llamados sistemas humanos. En el ámbito de la psicología esto comenzó en la década
del '50 en Palo Alto (U.S.A.), aunque fue el antropólogo Bateson quien hizo las
veces de pionero al estudiar ciertos fenómenos paradójicos y sus efectos en el
comportamiento humano. Luego Jackson, Watzlawick y Haley, entro otros, fueron
quienes estudiaron los caracteres centrales del más importante de los sistemas
humanos: la familia (y cómo ella incidía en sus miembros). Según
esta perspectiva todo sistema tiene reglas y una tendencia a lograr una
homeostasis. Visto así, el comportamiento de una persona sólo puede ser
comprendido en función de las relaciones en que se ve envuelta. Por tanto el
contexto interaccional familiar es el que va a promover a partir de sus propios
mecanismos de autorregulación la conducta de los elementos que la componen. La
psicoterapia sistémica no acepta rotulaciones. Considera que la enfermedad de
un miembro expresa la enfermedad en la comunicación del grupo familiar, y que
lo que debe modificarse es esta forma nociva de interacción. Se fundamenta en
la consideración del papel central de las cosmovisiones o formas de
"construir" la realidad latentes en cada ser humano. Apela a la
capacidad del sujeto de percibir o pensar la realidad desde un punto de vista
particular y modificable, y a cambiar modos perjudiciales de interacciones. No
podría decirse que Pichon recibió influencia de estos autores, ya que él en
forma simultánea descubría lo mismo al conceptualizar sus propias
experiencias. Al hacer hincapié en los procesos de comunicación y aprendizaje
y comprender a un sujeto como emergente de una red de relaciones, Pichon ya
estaba captando los mismos fenómenos. En su perspectiva intersubjetiva y
vincular, donde el objetivo terapéutico era la reconstrucción de las redes de
comunicación y el replanteo de vínculos, como así también la reestructuración
del interjuego de roles, Pichon Rivière ya esbozaba una visión sistémica.
Para él también un miembro enfermo expresaba la enfermedad circulante en su
grupo familiar (dentro del cual, por reglas propias o mecanismos de adjudicación
y asunción de roles, tendría un determinado lugar necesario para preservar una
estabilidad). Pasaré
a enunciar las diferencias: a)
Contexto social. b)
Concepción del psiquismo (Pichon planteó actividad inconsciente). c)
Supuestos ideológicos (en los sistémicos lo social se remite a
intercambios inter-individuales; no se analiza el poder o la cuestión
macro-social –por ejemplo la opresión es leída en función de que no hay
culpables ni víctimas sino responsables). d)
Base filosófico-epistémica (los sistémicos adoptan una filosofía
constructivista neo-kantiana, Pichon se basa en el materialismo dialéctico). 2.3)
PICHON RIVIÈRE Y EL ENFOQUE HUMANISTA-EXISTENCIAL
Las premisas centrales de la corriente humanista-existencia es la
concepción de un ser humano regido por una suerte de naturaleza intrínseca
orientada hacia el crecimiento y la autorrealización por una tendencia
actualizante (sede de las capacidades creativas latentes). Otra característica
es el énfasis puesto en el concepto de identidad como unidad integrada o
totalidad desde la cual considerar al ser humano. Desde
estos enfoques se acentúan los aspectos más positivos o de benevolencia innata
del ser humano, al menos los enfoques humanistas norteamericanos (Maslow,
Rogers, May). En muchos de ellos no se incluye el conflicto como eje
motivacional. Existen sin embargo diferencias con respecto a los enfoques
existenciales europeos que tienen una visión algo más cautelosa del ser
humano. La filosofía y la psiquiatría fundan esta teoría psicológica. En
ella se destacan Sartre, Heidegger, Kierkegaard o Jaspers dentro de la filosofía.
O bien Bingswanger, Moreno, Frankl, Laing, Cooper o Szasz dentro de la psiquiatría.
Según estos autores hay temáticas que el hombre –en tanto sujeto activo y
libre– debe enfrentar, pensar, sufrir para poder vivir más plenamente. Juega
un papel preponderante el aquí y ahora, la elaboración de un proyecto propio y
la confrontación con los supuestos básicos de la existencia. Tal
vez no sea una teoría que goce del mayor predicamento a nivel científico por
su fuerte impronta filosófica, pero lo cierto es que muchos de sus autores han
nutrido a muchísimos profesionales y científicos de diversas ramas de la
psicología. En la actualidad hay quienes la homologan con el cognitivismo,
tomando a éste como el enfoque que le estaría dando mayor fundamento a sus
principales supuestos. Estimo
que Pichon planteó una teoría que es también existencialista. No debemos
olvidar su influencia sartreana al considerar al hombre en situación y en sus
condiciones concretas de existencia (más que como aparato psíquico). Por otra
parte tomó elementos de Moreno como los conceptos de "rol" y
"telé". En relación al psicodrama Pichon planteó que justamente lo
que hace sano a un sujeto es el despliegue de su capacidad creativa. También
planteó en concordancia con los humanistas americanos la tendencia del
psiquismo a la progresión (aunque incluyó el conflicto de base). El papel del
aquí y ahora y de la elaboración de un proyecto personal hacen confluir a
Frankl con ciertos aspectos sostenidos por Pichon Rivière en la teoría de la
enfermedad única (en lo que tiene que ver con la aceptación de la muerte
propia). Otra idea de base es el concepto de identidad al que Pichon refiere en
más de una ocasión. Con la antipsiquiatría inglesa comparte el énfasis
puesto en el estudio de lo exógeno en la enfermedad mental. Paso
a enunciar las diferencias: a)
Contexto social (más allá del contexto, en Pichon hay un mayor
interaccionismo). b)
Supuestos ideológicos (aquí se registra cierta disparidad, hay un alto
optimismo en los americanos; Pichon incluyó el papel de las experiencias
frustrantes). c)
Concepción del psiquismo (tiende hacia la complejización progresiva,
pero se consideran los conflictos como parte del mismo). d) Base filosófica (en Pichon vuelve a hacer diferencia el materialismo histórico). 2.4)
PICHON RIVIÈRE Y EL ENFOQUE COGNITIVO-CONDUCTUAL La
llamada psicología cognitiva es definida por Mayer como el análisis científico
de las estructuras mentales con el fin de comprender la conducta humana. Ha
suplantado al conductismo como teoría con mayor apoyo experimental y encuentra
en Tolman uno de sus primeros exponentes. Ha
habido tres impactos que anteceden su aparición: el desarrollo tecnológico (en
especial la electrónica, la informática y la cibernética), los avances dentro
de la lingüística y el desarrollo de la psicología genética. En todos ellos
existe un marcado interés por estructuras lógicas internas. El
cognitivismo parte de considerar al ser humano como un sujeto activo,
transformador y constructor de la realidad que vive, procesador de información
y organizador de estímulos, de ningún modo dependiente de las influencias
ambientales tal como lo presentaban los conductistas. En
un primer momento prevalecieron los paradigmas del procesamiento de la información,
posteriormente se desarrolló un cognitivismo que privilegió la influencia
social (aquí es preciso mencionar los trabajos de Bandura acerca del
aprendizaje vicario, que a su vez llevan a reconsiderar a Vigotsky). Debe
también reconocerse que los psicólogos gestálticos fueron a su modo
precursores, hasta que el avance nazi desmanteló las investigaciones llevadas a
cabo por Wertheimer, Kohler, Koofka y Lewin. Ya adentrados en los años '60
Miller, Gallanter y Pribram contribuyeron a una mayor complejización del
conductismo intencionista de Tolman. Las
psicoterapias cognitivas apuntan a la corrección de pensamientos erróneos e
irracionales, ponen énfasis en el peso de los sistemas de creencias. Algunos
conceptos claves son: esquemas, planes, mapas, guiones. Hoy por hoy se viene
avanzando en el sentido de redimensionar la cuestión afectiva, pues se está
viendo que tiene mucho mayor influencia de lo que en principio se creía (aquí
Safran, Guidano y Mahoney son autores destacados). La o las epistemologías que
dan base a estos enfoques son constructivistas-relativistas, consideran la
cuasi-imposibilidad de llegar al conocimiento objetivo (de allí la posibilidad
de "construir" nuevas realidades). Tampoco
creo que este enfoque sea ajeno al pensamiento de Pichon acerca del ser humano.
Pichon planteó la primacía del yo en la hilación del conocimiento (aquellos
que conocen la obra freudiana saben que el yo es la instancia psíquica que rige
los procesos concientes que permiten la capacidad lógica y el reconocimiento de
la realidad externa). No
debemos olvidar que Pichon siempre destacó que el sujeto humano es producto
pero por sobre todo productor de la realidad sociohistórica, que en la medida
que transforma el entorno social se transforma a sí mismo. Con esto queda claro
el papel activo que le da en su capacidad de procesar la información, los
datos, o estímulos que recibe. En
principio tomó aportes gestálticos acerca de la
unidad de la conducta y la conciencia consideradas como totalidades.
También se nutrió de la teoría del campo de Lewin (otro psicólogo
considerado precursor del cognitivismo), ya que remarcó que ni el organismo ni
el medio, sino la interacción entre ambos, es la que dentro de un campo incide
sobre el comportamiento humano. De aquí surge el concepto de mundo interno como
resultante de la confluencia entre fantasía inconsciente y estructura social o
mundo externo. Conceptos
presentes en Pichon como insight, elaboración, aprender a aprender, aprender a
pensar, esquema referencial o modelo, dan una pauta más clara acerca del carácter
cognitivo de su enfoque. Y no puedo dejar de lado la complejización de Ana
Quiroga –auténtica representante del pensamiento pichoniano y principal
homenajeada de esta tesis– al referirse a las matrices de aprendizaje como el
modo con que cada sujeto organiza y significa el universo de su experiencia y
conocimiento. Incluso esta autora habla de la representación del mundo (o
prisma cognitivo) como una estructura elaborada e incorporada implícitamente en
el proceso de aprendizaje. Aparte refiere a que estos modelos internos de
aprendizaje no son concientes, de allí que muchas veces los actuemos sin
problematizarlos. Y esto coincide con lo que plantean estudiosos del
cognitivismo como Guidano o Mahoney acerca de que en la base de las estructuras
cognitivas existen bases de procesamiento inconsciente, a través de niveles tácitos
pre-verbales donde lo afectivo es lo que prima. Anteriormente
mencioné a Bandura como un autor cognitivo de la última hora, su aporte sobre
el aprendizaje vicario en mi opinión no es tan distinto de lo planteado por
Pichon sobre el aprendizaje en el grupo operativo. Quiero señalar que luego de
haber presentado y aprobado la tesis sobre Pichon, tuve oportunidad de leer en
una Revista "Temas" una nota de Tabares y Rougier sobre la pedagogía
vincular. En esta nota realizan un análisis similar al mío y destacan los
paralelismos entre el constructivismo y la didáctica de emergentes, de haberlos
descubierto antes los hubiera incluido en la bibliografía. Lo mismo tengo que
decir de Rosa Nassiff en su nota sobre los nuevos paradigmas. Las
diferencias centrales residen en: a)
El contexto social de base. b)
La epistemología de base (constructivista-relativista-neokantiana
opuesta al enfoque dialéctico materialista en que se afirmó Pichon). c)
El papel dado a la acción (en Pichon la tarea es punto de partida y de
llegada del pensamiento, que no cobra valor en el vacío. La acción es a la vez
social, con otros, ligada a relaciones de producción). 3)
CONCLUSIÓN En
definitiva, he intentado demostrar que Pichon Rivière planteó una teorización
netamente integrativa. Una concepción del hombre que contiene y supera
–dentro de una visión integradora por excelencia como es la dialéctica– a
las teorías que en la actualidad mayor auge vienen cobrando dentro de la
psicología académica (en especial en el área clínica). Tanto el psicoanálisis,
como el cognitivismo, el humanismo-existencial y el enfoque sistémico, puede
decirse que más allá de ciertas divergencias no plantean nada que no esté
presente en el pensamiento de Pichon. Tampoco lo hacen los modelos integrativos
que hoy por hoy son presentados –desde el cognitivismo– como lo más
avanzado en teoría psicológica. Respecto a estos últimos, la diferencia
crucial está en el plano epistemológico. Tal como plantó Rosa Nassiff o Paulo
Freire (respecto de la imposibilidad del conocimiento objetivo de la realidad,
lo cual a su vez lleva –en el plano social– a la imposibilidad de determinar
leyes que permitan modificarla) el atravesamiento ideológico obstaculiza la
indagación científica genuina, por tanto se hace necesario desentrañar esa
"trampa" que subyace a los nuevos paradigmas. La sociedad posmoderna
es escéptica porque sus grupos de poder pregonan ese escepticismo, lo que lleva
a aceptar que no hay otro mundo posible. Eso de que la realidad se remite a una
construcción, o que no se puede conocer, es tan absurdo como que la psicología
cognitiva –que tanto acentúa las producciones mentales o ideativas como
prototípicas del ser humano– esté de moda durante el tiempo en que se
proclama la muerte de las ideologías. Para finalizar, creo que el pensamiento de Pichon continúa vivo y vigente. Que la inmensa fragmentación social en que vivimos requiere de un corte con el atroz individualismo dominante. Es indispensable el surgimiento de alternativas, las cuales sólo podrán dar a luz a partir de grupos espontáneos. Pero por sobre todo a partir de hombres y mujeres que no se dejen vencer por la desesperanza. Ante la "muerte en vida" que propone esta suerte de genocidio neoliberal, acaso un horizonte posible hacia el cual orientar la esperanza sea el camino hacia una muerte digna. Y así, sólo así, podremos vivir dignamente. Si la esperanza es un sentimiento inherente al ser humano, hoy más que nunca necesita fundamentación y argumentos. La esperanza está, aunque no sepamos exactamente dónde. Ponerle palabras o planificarla –como me enteré que decía Pichon– quizás sea la función que haya quedado pendiente. En ese sentido creo que este es un excelente momento para que el pensamiento de Pichon Rivière renazca de sus cenizas, o retorne al lugar de donde nunca debió salir. La vida siempre está contraatacando aunque la muerte asuma la ofensiva. Ricardo Silva es Licenciado
en Psicología. |
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Martes, 13 de Mayo de 2008
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