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Este
libro es el resultado –y balance provisorio– de un esfuerzo por identificar
y retomar los ejes fundamentales de la psicología clínica pichoniana. A fines
de 1999 elaboramos un proyecto de estudio e investigación cuyos objetivos
fueron “esclarecer, profundizar y desarrollar prácticas y conceptos de la clínica
pichoniana” así como “reflexionar
sobre problemáticas clínicas específicas desde la perspectiva creada por
Enrique Pichon-Rivière”. Vemos hoy que los diversos artículos y
materiales que forman este libro, algunos ya publicados y otros elaborados
especialmente, son un avance en la concreción de aquellos objetivos.
Desarrollamos aquellos objetivos en el marco del
Equipo de Investigación en Clínica Pichoniana , donde realizamos en los
últimos cinco años, un intenso trabajo de debate teórico y sistematización
de nuestras prácticas.
Quienes
escribimos este libro estamos vinculados con el campo clínico pichoniano desde
hace aproximadamente veinte años, a través de la participación en grupos de
estudios, de investigación, de la actividad docente y, fundamentalmente, de una
intensa práctica clínica tanto en el hospital público como en el consultorio
privado. Nuestra tarea en el campo de la asistencia (prevención terciaria) se
complementa con actividades en el
terreno de la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud. Estos
niveles de prevención son, desde nuestro marco teórico, campos indisociables
tanto a lo que refiere a las prácticas como a la teoría.
Por ese motivo trabajamos desde el comienzo de nuestra actividad
profesional en ámbitos barriales o institucionales desde una perspectiva
comunitaria apuntando a la promoción
de la salud por medio de técnicas grupales, expresivas, artísticas y
creativas, entre otras. En lo que refiere a la actividad docente tenemos a
cargo, en condición de profesores titulares, el seminario de pregrado sobre
Desarrollos Clínicos en Psicología Social Pichoniana de la Facultad de
Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, y la cátedra de Teoría de
la Conducta en la Primera Escuela Privada de Psicología Social fundada por
Enrique Pichon-Rivière, de la Ciudad de Buenos Aires.
La
realización de cada artículo de este libro
fue motivada por un intenso interés por aclararnos interrogantes sobre
la clínica pichoniana, prácticamente “desaparecida” de los ámbitos
universitarios desde la Dictadura de 1976.
Aunque
los años posteriores siguieron siendo hostiles a esta
perspectiva teórica hace un tiempo atrás nos encontramos con una nueva
generación que, al cursar estudios de Psicología o Psicología Social, busca
—y no encuentra— respuestas a sus propios interrogantes y lamenta, a veces,
la ausencia de exposiciones sistemáticas sobre la clínica pichoniana, ocultada
y desvalorizada por la cultura posmoderna que dio por caduco el pensamiento dialéctico
desde el cual Pichon-Rivière y algunos de sus seguidores produjeron su obra.
La
perspectiva psicológica creada por Pichon-Rivière, denominada “psicología
social”, cuenta con reconocimiento internacional en lo que refiere a sus
aportes sobre la teoría de los grupos y particularmente sobre la teoría y técnica
de los grupos operativos. Son menos
conocidos, pero no menos importantes, sus aportes a la teoría psicopatológica,
la teoría de los grupos familiares y la teoría y técnica de la práctica clínica,
que tienen un grado alto de originalidad y diferenciación respecto de la del
psicoanálisis, en el cual se fundamentó inicialmente. La perspectiva clínica
fundada por Pichon-Rivière así como los fundamentos filosóficos en los que se
asienta siguen vigentes y deben ser difundidos y desarrollados.
Con
este libro queremos contribuir a que el pensamiento clínico de Pichon-Rivière
sea retomado, discutido y desarrollado. Para esto es fundamental el intercambio
y el debate amplio y abierto tanto entre quienes nos consideramos pichonianos,
así como también con personas inscriptas en otras perspectivas teóricas.
La
amplitud que propugnamos, esencial al enriquecimiento recíproco, no le resta
especificidad al planteo. Pensamos que es estéril desdibujarlo y diluirlo
dentro del psicoanálisis, terreno teórico al cual no pertenece. Psicología
social y psicoanálisis se asemejan en una cantidad de aspectos y en otros,
fundamentales, se distancian irreconciliablemente. Si resulta
incorrecto absorber la originalidad del aporte pichoniano en el marco
psicoanalítico que lo precedió, es casi absurdo intentar reducir este
frondoso marco conceptual a sus componentes interaccionales e
intersubjetivos, sean estos grupales, institucionales o comunitarios. Al
escindir lo interaccional de lo intrasubjetivo (la dimensión del grupo interno)
se cae en una sociologización de lo psicológico de tipo mecanicista
de la cual el pensamiento elaborado por Pichon-Riviere
significó ya en su momento una superación. Pensamos que todo, aun lo más
intimo, es social. Sin embargo, lo psicológico constituye una dimensión específica
de análisis y operación, irreductible a otras disciplinas y saberes sean estos
la sociología, la biología, la filosofía, la pedagogía,
la lingüística, la economía política, la estética, etc.
Lo social es causa interna de la conformación y desenvolvimiento del
psiquismo, y lo psicológico requiere un análisis particular que, si bien se
nutre de muchas otras ciencias y saberes (llegando a configurarse como una
interciencia), es a la vez un campo teórico diferenciado.
Es
difícil exagerar la influencia que han tenido en nuestros desarrollos las ideas
de varios discípulos de Pichon-Rivière, que son, a su vez, nuestros maestros y
referentes. Ellos son Ana Quiroga, quien al desarrollar la teoría e insistir en
sus premisas centrales fue y es un pilar del pensamiento pichoniano;
Hernán Kesselman, maestro de la clínica pichoniana; Fidel Moccio y sus
aportes a la creatividad; Aberlardo
Gilabert y su compromiso con la transformación de los manicomios, y
Angel Fiasché, testigo y partícipe lúcido del comienzo de la original
perspectiva clínica desarrollada por Pichon-Rivière. En las cuestiones filosóficas
nos resultó estimulador y clarificador el diálogo con Rosa Nassif.
A
todos ellos nuestro agradecimiento, así como también a nuestras entrañables
compañeras de trabajo en Rosario, Buenos Aires y La Plata, las psicólogas y
psicólogas sociales Marta Hernández,
Gabriela Lachowicz y Silvia Puccini, quienes además participan en algunos artículos
de este libro. Por último queremos agradecer a Gabriela Vigo y Beatriz Romero,
quienes corrigieron los materiales que conforman este libro.
Los
dos primeros artículos tratan, fundamentalmente, de una revisión de los ejes
conceptuales principales de la clínica pichoniana. En el tercero y el cuarto,
se abordan dos cuadros psicopatológicos: las depresiones y los trastornos de pánico.
En el siguiente se realiza un análisis acerca de la determinación recíproca
entre orden socio-histórico y subjetividad,
particularmente durante los años noventa y el comienzo del presente
siglo. En el siguiente se desarrollan diversos problemas y debates teórico-técnicos
propios de la psicología clínica; allí se diferencia el enfoque pichoniano
respecto del psicoanalítico en lo que hace a la teoría, la técnica, la práctica
y la ideología. Por último, se aborda el problema de la ética en la psicología
social.
Los
anexos ofrecen una serie de documentos, programas académicos y protocolos
de investigación que, pensamos, pueden ser de utilidad para los interesados en
este campo teórico y práctico. Por último, la bibliografía ha sido
organizada de manera que sirva como guía para quien quiera encontrar cierta
orientación bibliográfica respecto de este marco teórico.
Fernando
A. Fabris
María Dolores Galiñanes
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