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Tramas y escenarios del enfermar

La desmanicomialización bien entendida  

  Fernando Fabris  

 


 El orden social es la principal  causa de producción de enfermedad mental

      En nuestro orden social sucede  que la acción que como sujetos realizamos se  nos  aparece  como producto de una capacidad extraña, ajena o como una potencialidad externa. En la sociedad capitalista  se  extranjerizan las  capacidades y potencialidades de las  personas y es por esto que con frecuencia nos desconocemos  y se pierde un rasgo que nos caracteriza:  ser protagonistas,  productores, creadores de la propia vida social y no objeto o efecto pasivo de la misma. Este rasgo de la subjetividad alienada analizado por  Marx en su obra “El Capital” es la base sobre la que se constituirán las distintas psicopatologías. Desde la perspectiva de la psicología pichoniana el  orden social y particularmente  las  relaciones sociales de producción son la principal causa en la producción de enfermedad mental.

 Las políticas de “salud” en la Argentina

           Esta alienación de base se especifica en nuestro país por el avance de la política liberal que se expresa  en la privatización  abierta o encubierta, lenta o rápida de sectores de la Salud Pública.  El Decreto de Autogestión Hospitalaria  tiene ese espíritu:  introducir la racionalidad privada para facilitar la captación del “negocio de la salud” por parte de los capitales multinacionales.  Al mismo tiempo desde los sectores dominantes  se induce a  los trabajadores a asumir la responsabilidad por las necesidades de financiamiento de la salud; se nos invita a organizar ONGs –el llamado “Tercer Sector”- que a través de subsidios internacionales sean efectoras de actividades de las cuales el Estado busca desresponsabilizarse.  Esta ideología del capitalismo de la época de los monopolios es “asumida ciegamente” por algunos trabajadores de la salud: un delegado  de la Red Nacional de Arte y Salud Mental nos contaba que en su hospital le decían que “lo que no produce dinero no es rehabilitación”.

Efectos subjetivos de este orden

          El orden social   genera una  subjetividad específica. Las  patologías de una época tienen  una intima relación con  las  formas de subjetividad “sana” de la misma  Los cuadros predominante son hoy los trastornos del narcisismo  (ó trastornos de la autoestima y la  identidad), la sobreadaptación, las depresiones,  el ataque de pánico, las adicciones  y otras patologías del acto como la violencia. Son  modalidades patológicas vinculadas a la subjetividad  cotidiana  caracterizada por la fragilidad yoica y  la fragmentación subjetiva y vincular que refuerza  el sentimiento de vulnerabilidad en la interacción y  nos lleva   a encerrarnos en la propia piel.   Estos signos son emergentes de la creciente amenaza de desinsersión y exclusión del orden productivo así como de los “fracasos” de adaptación  respecto a los prototipos sanos que nos ofrece el capitalismo de fin de siglo: un trabajador polivalente, rápidamente adaptable y con conductas de estrés continuo.  Un libro de un asesor de Clinton,  Jeremy Rifkin, “El fin del trabajo” da datos -basados en estudios cuantitativos- según los  cuales se determina  que en cada un 1% que aumenta el índice de desocupación  se incrementa en un  6,7 % el índice de homicidios, un 3,4 % el delito violento y un 2,4 %.  los robos. Son datos que el propio capitalismo tiene que admitir y que nos permiten explicar –sin misterio alguno- la violencia cotidiana. 
            El daño psíquico y el sufrimiento son  un duro existente  cuyas causas más profundas y eficaces son,  en última instancia, sociales.    

La persona que enferma y su  contexto grupal-familiar

           La persona que enferma tanto de neurosis como de psicosis es un sujeto al que le es imposible tolerar cierta cantidad de sufrimiento. Esto lo lleva a crear mecanismos de seguridad patológica que lo defienden del dolor psíquico aunque al costo de una ruptura con aspectos significativos de  la realidad externa e  interna.  Se produce una situación de estereotipo  y las  técnicas del yo – ó  instrumentales- pasan a tener un sentido casi solamente defensivo. Queda dañada la relación con el mundo y consigo.  Toda la energía psíquica gira alrededor de mantener el funcionamiento defensivo.  En los síntomas, emergentes de este conflicto, se halla oculto un mensaje que es  una denuncia de una situación de la cual el sujeto es portavoz.  Sin embargo esa denuncia es ciega y la terapéutica consiste justamente en transformarla en una denuncia lúcida.

           El grupo familiar deposita sus aspectos temidos en este sujeto quien  a su vez los asume omnipotentemente. Al no poder redistribuirse la ansiedad  se desencadena  la crisis. El grupo familiar del cual el paciente es portavoz  es a la vez  emergente de un  orden económico-social concreto que lo somete a una crónica inseguridad básica. 


           
En el manicomio se consolida y refuerza la enfermedad que tuvo su origen en el orden social

            Hablamos del orden social y dentro de éste  del sistema productivo y del trabajo; nos referimos al sistema de salud, y a las contradicciones del sujeto que enferma y su grupo familiar. Intenté  explicitar lo que entiendo son  articulaciones múltiples,  tramas   que constituyen el escenario y el lugar de origen  del proceso de enfermar. 

El manicomio -  la institución psiquiátrica con funcionamiento manicomial - es la fase final de un  largo proceso durante el cual  se produce y consolida la enfermedad.  El  manicomio no es la  institución principal  en lo que hace a la producción de  enfermedad ya que esta  tiene que ver, como dijimos, con la sociedad que desde  múltiples instancias   conduce al paciente a lo que sólo constituye la última escala del proceso de manicomialización: el propio manicomio. En la institución psiquiátrica manicomial  se refuerza y, de no mediar actividades que lo eviten,  se consolida la enfermedad que entonces se “cronifica” (en realidad se   institucionaliza). Contra esta “racionalidad” del manicomio trabajamos desde las experiencias creativas y artísticas.   El manicomio despoja al sujeto de su palabra y  más aún de sus capacidades conservadas y su creatividad. Lo despoja así de lo que dijimos constituye su humanidad: su posibilidad de ser productor-hacedor  de su propia vida. El arte y la creatividad es un instrumento no sólo convocante sino organizador de un hacer específico que tiende a la desalienación, al encuentro y la conciencia crítica.
      

Las experiencias artísticas y expresivas no actúan en los márgenes sino en el centro de las disociaciones

            Los talleres creativos artísticos o frentes de artistas no actúan - como se dice a veces- en los márgenes o bordes o intersticios institucionales.  Pensamos que por el contrario actúan en el centro y  en el corazón mismo de las disociaciones institucionales, grupales, personales, sociales.   Es por eso  que son tan resistidos en los psiquiátricos de todo el país en los que en general apenas se los tolera.  Los talleres creativos  cuestionan con su práctica un aspecto central del manicomio:  la ruptura de las comunicaciones entre el afuera y el adentro y ocultamiento  de las  capacidades conservadas y potenciales de los pacientes. 

No se trata de cerrar hospitales sino de transformar los manicomios

            Una advertencia: hace algunos años que organismos internacionales se apropiaron de la palabra desmanicomialización. En ello se basan  proyectos oficiales que tiene por objetivo ajustar aún más la salud pública. Por ello no debemos aceptar el cierre ni traslado de ningún hospital ni  servicio.     

No hay transformación profunda de la salud sin transformación profunda de la sociedad

            Por último quiero expresar  que entiendo imposible que las necesidades de salud cada vez mayores  y urgentes de la población puedan tener resolución sin profundas transformaciones sociales y no retoques asistencialistas de tal o cual aspecto.          El arte, la creatividad y la psicología pueden inscribirse cooperando en esta dirección sin desconocer por ello  que las revoluciones sociales necesitan de la política, que no necesariamente tiene que consistir en este espectáculo pobre y triste  que tenemos en la actualidad.  

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Ultima modificación de www.espiraldialectica.com.ar /  Martes, 13 de Mayo de 2008
Copyright©2001, por Fernando Fabris  (Creado el 26 de agosto de 2001)