|
|
|
|
|
Fernando Fabris Aclaración: por motivos de extensión el siguiente trabajo se publica en dos partes. Para acceder a la segunda puede hacerse click aquí. Introducción
La
intención de este artículo, realizado en base a la sistematización de clases
dadas en la Primera Escuela Privada de Psicología Social fundada por el Dr.
Enrique Pichon-Riviere durante los años 1998, 1999 y
2000 es intentar hacer un aporte al necesitado
esclarecimiento del posmodernismo y su significado cultural y filosófico
en el mundo actual. En
primer lugar me ocuparé de situar el contexto
económico-social, ideológico, político, y de los discursos sociales y
la subjetividad colectiva en el que
el posmodernismo se desarrolla y
desenvuelve. Luego
analizaré exhaustivamente sus características
abordando para ello sus ideas principales. Luego
pasamos a exponer el pensamiento de dos autores, Deleuze y Guattari,
que desde el posestructuralismo y el construccionismo
se inscriben en lo fundamental en la corriente posmoderna. Por
último haremos algunas observaciones que permitirán visualizar la forma que
toman en el campo científico específico que nos ubicamos, las ciencias
psico-sociales consideradas como una interdisciplina, las premisas culturales y
filosóficas posmodernas. Esperamos
que el lector encuentre aquí un material estimulante que le permita descifrar
algo más, algunos de los
contradictorios signos que nos presenta el mundo que vivimos, tanto en el nivel
de los hechos como en el de los discursos. I
) Análisis del contexto socio-historico y subjetivo en el que emerge el
posmodernismo “La
gran industria ... fragmenta
aún más los trabajos, y en función de la continua revolución de la base técnica .... arroja incesantemente masas de capital y obreros de un
ramo a otro de la producción. ... La gran industria instituye: el
cambio de trabajo, la fluidez de la función, la
movilidad global del obrero, la disponibilidad total y la
permanente amenaza de exclusión del
obrero de su inserción laboral....”[1] “En
nuestra cultura el hombre sufre la fragmentación y dispersión del objeto de su
tarea, creándosele
entonces una situación de privación y anomia que le hace imposible mantener un
vínculo con dicho objeto con el que guarda una relación fragmentada,
transitoria y alienada. Al
factor inseguridad frente a su tarea se agrega la incertidumbre...sentimientos
ambos que repercuten en el contexto familiar donde la privación tiende a
globalizarse. El sujeto se ve impotentizado en el manejo de su rol, y esto crea
un umbral bajo de tolerancia hacia las frustraciones, en relación con su nivel
de aspiración. La vivencia de fracaso inicia el proceso de enfermedad,
configurando una estructura depresiva. La
alienación del vínculo con su tarea se desplaza a vínculos con objetos
internos” [2] NUEVO ORDEN MUNDIAL: CRISIS, GLOBALIZACION Y POSMODERNISMO En
función de tener el posmodernismo, como todo movimiento cultural, un
grado de dependencia respecto de los fenómenos del orden económico social más
general hacia el cual es un intento de respuesta coherente y significativa,
es que comenzaré exponiendo los rasgos fundamentales de la etapa histórico-social
que estamos viviendo. Consideraré al posmodernismo como parte de la cultura
dominante del llamado Nuevo Orden Mundial. Este Nuevo Orden Mundial -
teorizado a fines de los 80 por Francis Fukuyama - refiere a un estado de cosas
que recibe hoy un nuevo nombre : Globalización.
La
etapa actual se abre con la
derrota de las grandes revoluciones
socialistas y la consiguiente
restauración del capitalismo en los países que habían llevado a cabo esas
revoluciones (Rusia y China). Se produce así la
reunificación de los mercados mundiales bajo el signo de la expansión
capitalista y una multipolaridad con hegemonía
de los EEUU. Este nuevo orden
mundial fue descrito por Francis Fukuyama
como el del
Fin de la Historia y la Muerte de las Ideologías. Partir
de esa definición intenta ser alojada en
el campo de la utopía la posibilidad
de existencia de un orden social más justo y distinto del que hoy vivimos,
ya que las revoluciones socialistas
y los procesos
revolucionarios en general, según la interpretación dominante,
habrían demostrado su irremediable fracaso. Fukuyama
proclama a fines de los 80 y comienzos
de los 90 la ostensible superioridad de la democracia liberal.
El discurso que instaura fue
asimilado por derecha e izquierda,
en el sur y el norte. En la
Argentina lo escuchamos tanto de boca de Clinton como de su discípulo Menem. Es un discurso tan dominante
en la actualidad que hace que prácticamente desaparezca la
tradicional diferenciación entre
las ideas liberales y socialdemócratas a
nivel mundial. Esto se refleja en nuestro país en la política gubernamental
actual. El discurso liberal más clásico
y extremo tiene como antecedente a los gobiernos de
Reagan y Tatcher y como ya dijimos en el campo de la teoría
política al discurso de Fukuyama.
Luego vinieron otros discursos complementarios e igual de ocultantes como por
ejemplo los del Horror Económico de V. Forrester
y más recientemente el del Fin del Trabajo de J. Rifkin basado a su vez
en lo que se denomina paradigma tecnológico [3].
Todos estos discursos dominantes (Fin de la Historia, Muerte de la Ideologías,
Único mundo posible, paradigma tecnológico, Horror Económico, etc..) tienen
el fin de justificar o legitimar el orden social actual
y lo hacen a través de una “operación”
fundamental: ocultar a los sujetos su inalienable carácter de
productores y protagonistas de la historia.[4]
EL
POSMODERNISMO: consideraciones preliminares.
La exposición sintética del posmodernismo presenta la dificultad de toda síntesis:
intentar una aproximación a lo esencial del tema sin por ello perder la riqueza
de lo concreto. Además presenta la
dificultad de referirse a algo que por estar
sucediendo no termina aún
de mostrar todas sus facetas. En
la bibliografía existente podrá encontrarse una diversidad de puntos de vista
muy grande sobre el
posmodernismo, fenómeno en sí
mismo heterogéneo. Algunos
plantean que el discurso de Fukuyama (Fin de la Historia, Muerte de las Ideologías)
pertenecería a una de las variantes del posmodernismo: la reaccionaria.
Otros autores se refieren solamente como posmodernismo al pensamiento
surgido particularmente en Francia - aunque con presencia internacional -
del que el trabajo de Lyotard de 1979 - La condición posmoderna-
constituye de hecho, su
programa. Algunos llaman a este posmodernismo de izquierda o progresista. No
cabe duda de considerar reaccionario el discurso de Fukuyama, ya que es el
discurso de justificación por ejemplo de la invasión de EEUU y un conjunto de
países europeos a Irak. Sin embargo es erróneo considerar al posmodernismo
surgido en Europa como posmodernismo progresista.
Por lo contrario creo que este posmodernismo, del que son
exponentes Baudrillard, Lyotard, Lipovetsky y en lo esencial Deleuze y
Guattari, es una variante
funcional y complementaria del discurso abiertamente reaccionario del Fin
de la Historia y la Muerte de las Ideologías
de Fukuyama. Por
ese motivo es que lo considero parte de la cultura dominante del orden
económico social actual. Al decir
orden económico social actual me
refiero
a la expansión mundial del capitalismo bajo el signo del capitalismo
monopolista, la creciente internalización del los mercados,
la gran movilidad de los capitales y
desarrollo del rasgo
especulativo del capital financiero,
la concentración y centralización
de la riqueza en poquísimas manos (mega fusiones) llevada a cabo para
intentar contrarrestar
el descenso de la tasa de ganancia, el incremento extremo de la pobreza y la
desocupación y la instalación a partir de ello de un horizonte de amenaza para
los sujeto respecto de su inserción en el sistema productivo.
En el plano político-económico la llamada apertura económica - que se
expresa en
la idea de soberanía limitada y deber de injerencia de los países
imperialistas sobre
los demás-. Todos estos,
rasgos de la llamada Globalización. VERTIGINOSIDAD DE LA
CRISIS: SUS EFECTOS EN LA SUBJETIVIDAD. El
mundo actual se nos presenta e impacta como un mundo de gran movilidad y velocidad
en los cambios. El desarrollo de
los medios masivos de comunicación coopera con esta percepción al
mostrarnos en forma instantánea los sucesos ocurridos en cualquier parte del
mundo. En el terreno económico observamos que los capitales van, apoyándose en
el gran desarrollo de las comunicaciones y la cibernética, de una punta
a otra del planeta con consecuencias a veces desastrosas en lugares alejados de
donde se produce una crisis. Este fenómeno nos hace evidentes la interconexión
y articulación de los mercados mundiales. Las propias condiciones de
existencia aparecen vinculadas a las vicisitudes de la de otras personas
que viven a miles de kilómetros de distancia. La
experiencia cotidiana que estos fenómenos instauran explica la intensa
vivencia y sensación de velocidad,
incertidumbre, vertiginosidad
que es tan común en nuestros días.[5]
Vivimos una época de velocidad y vértigo de acontecimientos y de
creciente desestructuración de esquemas referenciales previos.
Esto produce una pérdida de referentes propia de una situación que
puede definirse como de crisis.[6]
Un rasgo de la crisis es la vivencia de vertiginosidad
donde los acontecimientos van más rápido que los esquemas conceptuales
o las estructuras adaptativas que
podrían dar cuenta de los mismos. Entonces vertiginosidad producida también
por la movilidad de capitales y el eventual derrumbe de una Bolsa
que como dijimos tiene efectos
catastróficos en otra parte cualquiera del planeta.
Estos
elementos forman ese horizonte de
la experiencia que es la
cotidianidad, que aparece como extremadamente
móvil y aparentemente indeterminada.
La vivencia de indeterminación e incertidumbre está relacionada
a que muchos de esos cambios están aún inexplicados y aparecen teniendo una causalidad
caótica que es en gran parte desconocimiento de lo nuevo. Otras
modificaciones de la vida social que es necesario comprender más son las que
corresponden a las relaciones
familiares y de género, instituciones de la vida social que sufrieron
cambios significativos durante el siglo XX.
Las
alternativas de la organización económica y tecnológica
vinculadas al nuevo orden
mundial tienen un grado de eficacia muy alto, determinante de
nuestras percepciones y conductas.
No sólo condicionan nuestra subjetividad actual -
no solo la
"influye" ó “atraviesa”- sino
que la configura en muchos de sus aspectos. Ana Quiroga, principal continuadora
del pensamiento de Pichon-Riviere, es
quien con mayor precisión definió los rasgos subjetivos dominantes de la época
actual; estos son la fragilidad yoica y la vivencia de vulnerabilidad
ante la interacción - ó
vivencia de riesgo ante el encuentro con el otro -de la que se deriva el encierro
defensivo en sí mismo, “en
la propia piel”. Veremos que hay otras formas de defenderse que tiene que ver
con un “exceso de adaptabilidad” que
constituye en realidad una "sobreadaptación". En todos estos
casos se presenta una fragmentación subjetiva que es a la vez
efecto de la fragmentación social y defensa de la misma.
Esta subjetividad predominante en nuestro presente implica
un grado elevado de sufrimiento y en muchos casos
patología. Viene al caso señalar que la OMS señaló en 1994 que la
pobreza y la falta de proyecto y perspectiva es la principal causa de enfermedad
y en 1998 señaló que el actual modelo económico-social produjo una verdadera
catástrofe epidemiológica, un daño comparable al de una guerra mundial. Las
formas de subjetividad colectiva
predominante tienen correlación con formas
patológicas específicas de cada época que son la exacerbación
de los rasgos de las misma.
Podríamos afirmar que cada época no sólo produce un tipo de
subjetividad vinculada a un
prototipo "sano" [7]
sino también - en íntima relación a ese prototipo- formas de
sufrimiento psíquico y patologías
específicas. No sólo patologías nuevas sino rasgos nuevos en formas patológicas
tradicionales. No es casual que la depresión,
los trastornos de ansiedad y el síndrome de pánico,
las patologías del acto así como todos
los trastornos de la autoestima e identidad ó
trastornos del narcisismo -
que subyacen a los mismos- , sean las patologías predominantes en la
actualidad. Estas patologías, junto a la sobreadaptación y las somatizaciones,
el falso self y los cuadros bordeline completan un cuadro producto de las
intensas situaciones de desapoyo psíquico que se multiplicaron en los últimos
20 ó 30 años por la desestructuración de los vínculos sociales y la
ausencia de proyectos colectivos
inclusivos , es decir en los cuales puedan articularse las personas.
Por su puesto también están otras patologías más clásicas como la
psicopatía, la perversión y cuadros de "pseudo si-mismo" que reciben
el nombre de falso self. Suelo afirmar un
poco en broma que las personas que
presentan esas patologías -
perversión, psicopatía-, se invisibilizan transformándose en funcionarios
eficientes del Estado y las empresas que los protegen ya
que los necesitan para reproducir el orden social. Volvamos a la noción
de subjetividad colectiva en
el sentido de considerar los
rasgos que compartimos todos y son en mayor o menor medida esa fragilidad
subjetiva y esa vivencia de vulnerabilidad en la interacción. Estas características
de la subjetividad de las personas se ponen en juego en las
estructuras grupales y se manifiestan como incremento de la ambivalencia –
conflicto de amor/odio – e intolerancia a las diferencias. Esta
intolerancia está en la base del ocultamiento de las diferencias y el
silenciamiento de las polémicas que suele predominar en las situaciones
grupales. A la vez la fragilización yoica generó cambios en los procesos
comunicacionales y vinculares-grupales,
que se lentificaron y modificaron algunas de sus formas.
LA
OTRA SUBJETIVIDAD... Todos
estos rasgos de fragilidad y
vulnerabilidad de lo subjetivo constituyen
una de las caras de la moneda. Esta moneda tiene otra cara que si bien
hoy no es predominante está en desarrollo y crecimiento.
Me refiero a movimientos a veces imperceptibles y otras ostensibles de
agrupamiento y reagrupamiento en muchos lugares del mundo. En la Argentina se
inicia con esa reacción que fue el Santiagueñazo (diciembre de 1993)[8]
y que continúa en distintas
partes del país con movimientos de agrupamiento y lucha que tienen sus
expresiones más elevadas en las diversas puebladas (Cultralcazo, Jujeñazo,
etc..) y los cortes de ruta, puentes y otras formas de lucha como la toma de fábricas
y la puesta en producción por parte de los trabajadores en alguna de ellas.
Allí, en el seno de esos movimientos, se gestan nuevas formas de
subjetividad que apuntan a no perder el último y más significativo
valor: la dignidad humana.
La lucha de los jubilados, desocupados, las mujeres, los docentes, los
chacareros, los estudiantes y los trabajadores en general,
si bien aún no tiene el
grado de articulación que
tuvo en otras oportunidades históricas, es
sin embargo una realidad
palpable y en crecimiento desde fines de 1993.
Desde
el punto de vista internacional
podría considerarse el movimiento de Chiapas -que se mostró
mundialmente el 1 de enero de 1994- como el comienzo del fin del Nuevo Orden
Mundial[9]
y el inicio de un lento,
aunque creciente auge popular a nivel mundial, incluso en varios países de Europa y EEUU. Las recientes
protestas de Seattle son sin duda el último signo de ese auge[10]
. Estos
movimientos populares heterogéneos,
que como decía tiene su eje
en esa condición que llamamos dignidad humana,
implican la superación en la acción
de esa fragilidad de la que hablamos. Esta
dignidad, como señala Ana Quiroga, aparece en los comentarios de los
piqueteros, en palabras del subcomandante Marcos y aparece en distintos
discursos, entre ellos en la Carpa llamada de la Dignidad (de los docentes) y en
el movimiento de jubilados y desocupados, así
como en la boca de las personas que
participan de las puebladas que se vienen sucediendo.[11]
Intentamos
abarcar y articular fenómenos que pertenecen a diversas dimensiones pero que
sin embargo son parte de esa totalidad
en movimiento que son los sujetos,
sus percepciones y conductas en el contexto vincular y socio-histórico del que
son emergentes y productores. Puse a
consideración ciertas características del orden económico – social
(Nuevo orden mundial, Globalización) , algunos de los discursos que lo
recorren (Posmodernismo, Neoliberalismo, etc) y la subjetividad emergente
(fragilidad subjetiva y vivencia de vulnerabilidad). Enumeré
también algunas
formas de patología. Hablé también de esa otra subjetividad que se construye
al calor de las luchas y que emergiendo de la confusión, la desesperanza
y la aparente total parálisis
tiene como objetivo la defensa de la dignidad humana, vinculada íntimamente al
protagonismo de las personas en la satisfacción de las necesidades, y por ello
necesariamente al trabajo. El
objetivo del despliegue de estas dimensiones y
factores fue describir el contexto
ó condiciones concretas de existencia en las que puede ser
ubicado y analizado el posmodernismo, entendido como una de las expresiones
culturales dominantes de las últimas dos décadas del siglo XX. II)
Características del posmodernismo.
"En
aquellos tiempos - los 60 y los 70 - uno
encontraba fácilmente los canales. La cuestión era hacer y cuando se decía
revolución era revolución armada. Teníamos el ejemplo de la Revolución China
y del Che. Era muy fuerte lo del proyecto revolucionario y entonces uno se
ubicaba en lo colectivo con
facilidad." [12] “Imagínese
un movimiento radical que hubiera sufrido una enfática derrota. Tan enfática,
de hecho, que parecería improbable que pudiera resurgir durante toda una vida,
si es que alguna vez lo hace...(me refiero a) un rechazo tan definitivo que
parecería desacreditar los paradigmas básicos...(en los que se fundamentó).
Se trataría ahora menos de discutir calurosamente esas nociones que de
contemplarlas con algo del distante interés de un anticuario y con el cual uno
se detendría ante la cosmología tolemaica o la escolástica de Duns Scoto.”[13] “...y
en el fondo es tan hondo mi dolor / porque me voy / y no se puede cambiar / de
corazón como de sombrero / sin haber sufrido primero... / ... y en el fondo es
tan hondo mi dolor / porque me voy / y no se puede cambiar / de corazón como de
camisa / sin perder la sonrisa” [14] En
este trabajo le damos un uso indistinto a
los términos Posmodernidad y
Posmodernismo. No pretendemos analizar la Posmodernidad como "momento histórico"
caracterizado por un determinado "espíritu de la época" sino que
nos referimos en este trabajo a la posmodernidad y el posmodernismo
en tanto producción
cultural y conceptual hegemónica
en muchos lugares del mundo particularmente en el campo filosófico y
científico y estético. Coexisten
dentro de esta denominación diversos
movimientos artísticos y de pensamiento como por ejemplo el
posestructuralismo, el relativismo cognitivo, el pragmatismo, la
deconstrucción y diversos constructivismos ó construccionismos. Por
otro lado entre los diferentes autores hay grandes discrepancias respecto de que
estemos en una época que pueda denominarse Posmoderna y mucho más
que ésta marque una discontinuidad fundamental con el período previo,
como pretenden los posmodernos. Lo
concreto que puede afirmarse ahora es la hegemonía cultural que los posmodernos
tienen a nivel mundial sobre todo
en el campo de la superestructura ideológica,
ya que como dice Harvey son quienes definen los temas a tratar y pautan
las reglas del debate.
No hay coincidencia respecto de la ubicación cronológica del
Posmodernismo. Algunos autores lo remiten a los años de la posguerra (1945 en
adelante) pero podría decirse que las ideas que lo fundamentan se originan
en la década del 60 y comienzan a tener cierto predominio en los 70 que
se transforma en hegemonía en los 80 y 90, por lo menos en los ámbitos
académicos y culturales de casi todo el mundo.
El
posmodernismo es un movimiento heterogéneo,
con matices diversos, aunque
con constantes significativas que trataremos de identificar. Entre las mismas se
encuentra una evaluación pesimista y escéptica respecto
de las revoluciones y experiencias
colectivas de transformación
social que recorrieron el siglo XX. El
Posmodernismo busca su identidad asumiéndose y mostrándose
como crítica radical de
la Modernidad entendiendo a la misma como el período histórico que
cuestionando la Edad Media y la Fe como garantía de verdad instaura una
sociedad basada en los ideales de la Razón y
el Progreso. Nos referimos a la sociedad capitalista que tiene su
comienzo en Europa en el Renacimiento y continúa
hasta nuestros días. Los
posmodernos considerarán caducos los paradigmas modernos basados en la
idea de progreso dentro de los cuales se encuentran tanto los del Renacimiento como
los de la Ilustración. Unifican en
la crítica tanto las ideologías
producidas por la
burguesía como por
el proletariado, esto es, apuntarán
con igual fuerza al Iluminismo, al Idealismo,
el Positivismo, como al
Marxismo y el Materialismo Dialéctico e Histórico. Todas estas
expresiones ideológicas pertenecientes a la Modernidad – aunque en nuestra
perspectiva responden a intereses muy distintos y por ello tienen significados
esencialmente diferentes – son puestos por los posmodernos en la misma
bolsa y tachados de modernos... y por ello caducos. Dirá el
posmodernismo que todos compartieron
la misma ilusión de la posible evolución y
emancipación humana.[15]
Algunos
autores señalan que es en la Arquitectura donde el posmodernismo tuvo
su inicio y su expresión estética más significativa. Gavinelli
señala la presencia de once líneas fundamentales de la arquitectura
posmoderna. Ellas son Manierismo, Doble Codificación, Ambigüedad, Ironía,
Heterogeneidad, Complejidad, Mezcla, Historicismo, Popularismo, Participación,
Semanticismo. Cita a Hihab Asan quien utilizó el neologismo
“indeterminancia” (inmanencia más indeterminanción)
para referirse a lo posmoderno y señala que
“...las contradicciones que en un tiempo constituían lo polos
contrastados de los equilibrios, hoy se tienen que considerar [por los
posmodernos] como la copresencia ecléctica de una más amplia y plural
permisividad, continuamente en simbiosis y ya no discordante” (negritas
FF). Si
el posmodernismo tuvo su inicio en el campo de la Arquitectura tal vez tenga su
última expresión significativa en el campo científico, filosófico y político.
Es, justamente, en éstos que tuvo un notable
desarrollo durante los últimos 20 años y es por ello que nos
dedicaremos a ese aspecto. Observamos una fuerte presencia en lo cultural del
posmodernismo que como dijimos es
funcional al “nuevo orden mundial”. Por ello neoliberalismo y
posmodernismo no expresan una disyunción fundamental sino que, desde
nuestra óptica, son variantes
ideológicas del mismo
sistema imperialista mundial, aunque respondan a diferentes sectores
del mismo. Organizamos
los rasgos del
posmodernismo en siete puntos aunque queremos subrayar que es, en cierto
sentido, un ordenamiento arbitrario y que incluso en otras oportunidades lo
hicimos de manera diferente. El
pensamiento posmoderno esta compuesto por ideas
heterogéneas que, sin
embargo, tienen un alto grado de coherencia interna en los aspectos
esenciales. Me refiero a que tienen
un alto grado de articulación entre sí y por ese motivo al exponer una idea es
inevitable aludir a otras. Al
identificar las constantes del pensamiento posmoderno realizamos una
generalización que obviamente no contempla la multiplicidad de particularidades
que cada autor presenta. El predominio de rasgos posmodernos en un autor
es lo que hará que podamos ubicarlo dentro del pensamiento posmoderno,
lo que naturalmente no significa que la totalidad de su pensamiento pueda
considerarse posmoderno. UNO El
posmodernismo, que como afirmaremos más adelante es un gran relato, se
autopropone sin embargo como una crítica
a los grandes relatos o narrativas[16].
Esto quiere decir que se opone a la ideas de la modernidad y
particularmente a sus ideas y prácticas
de emancipación[17]
[18].
Polemiza con la Modernidad en la que incluye, sin señalar sus diferencias
esenciales, tanto las ideas de libertad en el estrecho sentido burgués de la
misma como con la idea de libertad en el sentido marxista o socialista, esto es,
tanto con la emancipación del
ciudadano (abstracto) como la emancipación de los trabajadores. Los grandes
sistemas explicativos (Hegel, Marx, etc) según los posmodernos
habrían mostrado su inutilidad justamente por el hecho de querer
ser explicativos. La pretensión de conocer por medio de la razón el conjunto
de la vida social e intentar
transformarla sería, según los posmodernos, lo que lleva irremediablemente al
totalitarismo y el desastre. Si bien volveremos después consignemos que se
confunde totalidad y totalización con totalitarismo.[19]
Para
el posmodernismo no hay historia y no habrá tampoco revolución.
Sólo micropolítica. Movimientos
locales, rizomáticos , construccionistas o intersticiales de transformación.
Las historia será sólo las condiciones que es necesario eludir para
devernir [20]. En
función de su construcción micropolítica ó deconstruccionista
así como de eludir el gran
relato, la ciencia posmoderna propondrá construir saberes que deberán ser
exclusivamente locales y
fragmentarios. El
posmodernismo se interesará prioritariamente por
los márgenes y grietas de un sistema suele percibir como sin fisuras.
Por ello la trasgresión será la vedette y no la
revolución. Me refiero a la trasgresión que suele ser un movimiento
dentro del mismo sistema a diferencia de
la revolución que es un cambio del
sistema mismo. Se celebrará
lo marginal y lo minoritario. Esta celebración del pequeño cambio
micropolítico transforma en virtud lo necesario e inevitable en condiciones
sociales adversas y
en ese sentido es, como señala Terry Eagleton, simplemente un
consuelo.
Quisiera
aclarar que desde nuestra perspectiva no hay oposición entre cambios pequeños
y grandes como no lo hay entre los márgenes del sistema y su centro. Todos
estos factores se articulan en el movimiento zigzagueante y espiralado del
proceso histórico total. El
posmodernismo no se burla del pasado, lo parodia y lo da por caduco
en bloque. Tal vez por eso,
desde la parodia, el posmoderno - tan sujeto de la historia como cualquier otro
– parece asumir el pasado sin
contradicciones. Ejemplo de la parodia con lo pasado son en la
arquitectura por ejemplo algunos tipos de construcciones en las cuales la
referencia arquitectónica histórica
se utiliza en forma ecléctica,
despreocupada y superficial. En
el campo de la moda puede verse cómo algunos
adolescentes suelen combinar el traje antiguo del abuelo y las últimas
zapatillas rojas. Esta
relación de parodia con el pasado, triunfalista y superficial implica
psicológicamente no sólo sincretismo de tiempos sino – en contradicción
aparente - negación del tiempo, a-historicismo,
u-cronía. El
posmodernismo hablará de muerte del individuo creador y
trabajará desde una lógica de reciclaje de
lo ya producido por otros. Se dirá que el modernismo, con su
alocado afán innovador, llegó a su agotamiento y caducidad. Contrapuesta a
esta visión posmoderna escéptica encontramos otras vertientes
“progresistas” del posmodernismo que exaltarán una visión radical de la
creatividad; sin embargo la misma
tendrá un carácter tan descentrada que se inscribirá en la misma ausencia
posmoderna de sujeto creador. DOS El
posmodernismo que se muestra como abierto y flexible se proclama
contra la totalidad,
la ilusión de lo uno y las posiciones,
centros o jerarquías. Por eso muchos de sus autores serán
denominados posestructuralistas (Deleuze, Guattari,
Derrida, etc). Estará
en contra de las nociones de estructura e integración aún en su formulación
dialéctica ya que dirá
corresponden a tendencias autoritarias del pensamiento. Rechazará el
pensamiento dialéctico y la temática de las contradicciones
a las que se referirá descalificatoriamente
como “binarismos duros” de la modernidad. Por ello se autoproclamarán
anti-dialécticos e
insistirán, por el contrario, de distintas maneras, sobre la multiplicidad, las
diferencias puras y la existencia de multiplicidades al lado de
multiplicidades, y diferencias al lado de diferencias, pero nunca de
contradicciones, ni siquiera en la
forma "más dialéctica" de concebirlas. El resultado es un pensamiento
unilateral y una situación donde la aparente
apertura a lo múltiple será
contradicha por una práctica que
será, muchas veces, fundamentalista. Reuir la polémica, situarse por fuera de
la misma así como otros rasgos que
señala Eagleton en Las
ilusiones del posmodernismo, como por ejemplo el irracionalismo,
vinculan muchos aspectos del pensamiento posmoderno al pensamiento
totalitario, fascista. Como señalamos no sólo las totalidades dialécticas y la contradicción sino las nociones de proceso y proyecto serán rechazadas por teleológicas y trascendentes.[21] Como dijimos el posmodernismo es caracterizado por lo que algunos autores llaman "indeterminancia"[22]. Se hablará de flujos y conexiones infinitas de devenires pero rechazarán la noción de desarrollo como recorrido progresivo de lo simple a lo complejo. La epistemología posmoderna, que estará en contra de los métodos, subrayará y absolutizará -unilateralmente- lo discontínuo. Se referirá a las epistemologías discontinuistas[23] que se centrarán en lo contingente, inexplicado, diverso, inestable, indeterminado, irreductible. La absolutización del azar, lo incierto y lo imprevisible y su disociación respecto de lo necesario y relativamente previsible es otro rasgo de lo que constituye un pensamiento dilemático. Los posmodernos interpretarán algunos descubrimientos de la física como el Principio de Incertidumbre de Ainsenberg y el de Estructuras Disipativas de Prigoyine como fundantes de una supuesta ciencia posmoderna que se regiría exclusivamente por los movimientos caóticos. Esto no parece estar en ningún sentido justificado ya que los descubrimientos de estos autores reciben en la actualidad interpretaciones que los alejan de aquellas premisas.
Con el rechazo de estas nociones ( estructura-proceso, desarrollo
espiralado, etc) se opondrán
también a la idea de causalidad –aún a la de poli ó multicausalidad- y absolutizarán
la indeterminación e imprevisibilidad de lo real. Considerarán por
otro lado que todo orden encontrado
en la realidad es una atribución excesiva, indebida y autoritaria del
pensamiento ó una construcción
sin correspondencia con ese real, por ese motivo el posestructuralismo será
filosóficamente hablando cada vez más idealista, es decir
se inscribirá progresivamente en el relativismo cognitivo. TRES
Ya que las cosas, para
el posmodernismo, se relacionan a través de lo que tienen de diferente y no de lo que tienen de común -"diferencias al
lado de diferencias"– se produce una situación donde todo aparece
diferente a todo. Diferencias puras relacionadas a diferencias puras. De
allí que el mundo se nos presente
como un conjunto de fragmentos ó líneas
en movimiento caótico e indeterminado[24].
Pero
si todo es diferente a todo es posible que, dialécticamente, todo sea igual a
todo. Por ello se hablará en el posmodernismo de la tendencia a la
indiferenciación, la equivalencia y la intercambiabilidad.
Todas las cosas tienen relación con todas las otras en una relación de inmediatez,
son proximidades no mediadas, todo puede entrar en relación con todo, “todo
es digno de considerarse de igual manera”, y muchas veces “todos es
igual, nada es mejor”[25].
Este concepto posmoderno lleva la mayoría de las veces a una actitud
ecléctica donde la consideración de la coexistencia de lo diverso se da en
el marco de una actitud prescindente, supuestamente a-ideológica. Pero
no creamos que el discurso posmoderno es prescindente;
reacciona intolerantemente cuando se
cuestiona la
identidad esencial, sus hipótesis
“fuertes”. La exaltación de lo fragmentario
(esto “al lado de “ aquello) se encuentra presente en la estética del video
clip y tiene una gran influencia en la mostración fragmentada de la noticia. CUATRO Para
el posmodernismo “el arte
penetra totalmente la realidad" (Baudrillard) . Esto significa que
no hay verdad detrás de la apariencia.
A esto se aludirá con el término de simulacro. Este punto de
vista se adoptará como parte de la crítica a la representación, otro gran
cuestionado por el posmodernismo.
Un pensamiento representando
un conjunto de hechos, será una idea tachada de Moderna y por lo tanto caduca.
El posmodernismo dirá que no hay esencia - ni fija ni móvil-
atrás de la apariencia. Las cosas y sus partes se relacionan en vínculos
de inmediatez. No se hablará de
expresión ya que eso implica el pasaje de un adentro representado a un
afuera expresado y la noción de adentro - afuera será rechazada "aún
comprendida lo más dialécticamente del mundo".
Filosóficamente hablando habrá sólo conexión en
y por lo exterior: esto es exterioridad.
Esta exterioridad – posestructuralista- coincidirá con las posiciones
neokantianas que los relativistas cognitivos (Von Foerster) sostienen respecto
de la incognoscibilidad de lo real (véase más adelante el punto seis). La idea
de que las cosas conectan por su exterior es sostenida contra el sustancialismo
o esencialismo y la “interioridad”(que supondrían esencias inmutables). Hay
otra polémica implícita que es con
la idea dialéctica de que las
condiciones o causas externas actúan
sobre las cosas sólo a través de sus contradicciones internas. La
exterioridad puede vincularse en cierto sentido a la instantaneidad posmoderna
(Lyotard). Los móviles
flujos que conectan por lo exterior suelen terminar en fragmentos instantáneos.
La instantaneidad es al tiempo como la fragmentación es al espacio. No hay profundidad sino sólo superficies y conexión
de superficies. Mil planicies, planos ó intertextualidades sin
autor. Puede
verse en todo el discurso posmoderno que describimos un pensamiento
fundamentalmente metafísico, dicotómico, dilemático. Las valiosas
unidades de contrarios que constituyen la apariencia y la esencia, la
representación y la cosa, lo interno y lo externo, el instante y la eternidad,
el fragmento y el todo, la profundidad y la superficie son disociadas,
antagonizadas. El resultado es un pensamiento
tan moderno como el que absolutiza el otro polo de esas unidades de
contrarios viendo sólo la esencia , la eternidad, el todo, lo profundo. El
posmoderno constituye el dilema opuesto al dilema moderno dominante. Algunos,
como Baudrillard ( e incluso Felix Guattari), creen que el
discurso tiene en la sociedad actual más peso que
los hechos y que el garante de la verdad ya no es la Fe – como en
la Edad Media - ni la Razón - como en el Modernismo- sino los Medios Masivos de
Comunicación. Irónicamente se refiere a esto Terry Eagleton cuando afirma que
“Ni los financistas ni los semiólogos (posmodernos,
FF) se enamoran demasiado
con los referentes materiales”
Barthes
con algunas de sus ideas como la de “muerte del autor” (1967) dio cierta
base a esta postura. Las intertextualidades serán conexión de textos y
discursos. El posmodernismo
recordará que “lo importante es que se hable y no quien habla....”. Olvida
que es significativo muchas veces saber
quién es el que habla ya que tiene, en ocasiones, estrecha relación con
lo que significa lo que dice. CINCO La
consigna de puras afectaciones de lo múltiple empalma con la llamada muerte
de la crítica. Un autor argentino refiere
un diálogo típico en el cual ante el
cuestionamiento de un aspecto de la realidad el posmoderno
reacciona y dice entre despreocupado y amenazante:
¿¡ Y esto qué tiene de malo !? El
interlocutor, avergonzado dice “¡¡No, nada, no tiene nada de malo!!”. El
posmoderno nunca se opone explícitamente a
nada, dice “no critiquemos más las cosas”, “adaptémonos, tan malas no
han de ser”[26]
Si todo
es exterioridad - como ya explicamos - es comprensible que la Seducción
– a la que subyace la amenaza - ocupe el lugar del
análisis y la argumentación.
Esto se expresa - como la mayoría de las ideas que aquí comentamos - en el
pensamiento cotidiano y en los medios de comunicación. Un diario titulaba
“Los obispos deben seducir a los políticos” y agregaban
“¿Acaso la Madre Teresa no seducía también?”. Ese mismo día, otro
título decía : “Clinton quiere seducir a América Latina”[27]
Sabemos las consecuencias que esta última seducción tiene para los
latinoamericanos. En
otros casos la crítica y el análisis
cognoscitivo es reemplazado por consideraciones estéticas: un
"gusto superior" que determina la pertinencia constructiva de
la teoría. El paradigma estético intenta suprimir la pertinencia
cognoscitiva. En todos los
casos no importa la verdad de la idea o la adecuación de la práctica, ya
que el relativismo cognitivo los declarará algo innecesario y/ó imposible.
La consideración foucaultiana de la relación saber-poder es absorbida
en el análisis posmoderno en el sentido de afirmar la imposibilidad de un saber
crecientemente objetivo ya que el saber es
considerado como simple estrategia al servicio del
poder. SEIS
Para la epistemología posmoderna, inscripta en el
discurso de los nuevos paradigmas - en los que se incluyen tanto el
relativismo cognitivo como el posestructuralismo-
la ciencia y el conocimiento en general son
“narraciones”, “mitos”, “meras construcciones sociales”
producto del acuerdo de los científicos. No hay realidad objetiva independiente
de los sujetos que, en tanto objeto de conocimiento se imponga y oponga al
querer ser conocida. El sujeto no puede conocer la realidad - "en sí"
incognoscible - sino que la "construye".
Entendamos bien: no es que dicen que el conocimiento
de la realidad se construye a través de una actividad protagónica de los
sujetos ó que los seres humanos co-creamos
el mundo al imprimirle nuestra particularidad (con lo que estamos absolutamente
de acuerdo). No. Para el posmodernismo el sujeto construye "la
realidad" misma. ¿Una
realidad común a todos? No. Tu realidad, mi realidad, su realidad.
Exterioridad cognoscitiva, solipsismo y exterioridad estructural
se remiten e interpenetran en el pensamiento posmoderno. Si las ciencia
es una narración ó
una mera construcción social
se comprende que esta concepción epistemológica suspenda el papel de la
crítica y el análisis destinado a encontrar, a través de la polémica, la
confrontación y la práctica, qué
de nuestras visiones de la realidad es verdadero y qué falso. Por otro lado el
posmodernismo desvaloriza y arroja a la categoría de mera consideración
pragmática lo referido a la
operación con lo real, es decir el tema de la
práctica. SIETE La
Sociedad Posmoderna se
presenta a sí misma como tolerante, flexible, fluida, no normativa y
débil, en la
cual, según dice Lipovetzky, se hace posible un “máximo de
elecciones y un mínimo de coerciones". Pretende mostrarse como
sociedad no disciplinaria, autoritaria ni coercitiva .
En esta sociedad, en función de esa tolerancia y posibilidad de elección
se hace posible una máxima personalización y singularidad (Lipovetsky
denomina a esto la 2º Revolución
Individualista). Como ya
consignamos se ha liquidado en la posmodernidad
la idea clásica de sujeto como creador, cognoscente, protagonista, crítico,
consciente, ó comprometido. El sujeto ahora ya no es completo, ni centrado o
estable y compacto.
Tampoco es un sujeto de la contradicción.
Es un sujeto descentrado. Descentrado y
atravesado por lo múltiple, ex – céntrico, exterior. La
multiplicidad de información
aparentemente anónima que lo afecta generaría
una disolución
de los valores de identidad personal y responsabilidad.
Más que “contradicción que busca afirmación” como proponen poéticamente
Viglietti-Benedetti, el posmodernismo considera al sujeto como fluyente
y fragmentado, por ello, débil
(G. Vattimo)
En este sujeto no tiene
sentido el compromiso ya que este
se basaría en una cualidad inexistente: la de cierto centro, es decir
una cierta unidad interna de sentido desde la que pueda significar algo el
compromiso.
La noción de un sujeto radicalmente descentrado es sostenida en el campo
psicoanalítico
- particularmente lacaniano - a partir de la comprensión
del Yo
como pura ficción unificante. Autores como Jamenson, influidos por el
posmodernismo,
recurrieron a la comprensión lacaniana de la esquizofrenia, como
presente puro y pasaje de un significante a otro sin anclaje, para describir,
analógicamente, la subjetividad posmoderna. Como dijimos antes, la
fragmentacion subjetiva, es en nuestra opinión un rasgo central de la
subjetividad actual. Por ello hay otras patologías como el trastorno del
narcisismo, los cuadros bordeline, la sobreadaptación y el falso self que
aparecen más dominantes en la
actualidad. El posmodernismo y en este
aspecto el
pensamiento lacaniano naturalizan y ahistorizan ese rasgo fragmentado de la
subjetividad actual. Dijimos
antes que al sujeto posmoderno,
según Lyotard , en función
de vivir en una sociedad con un mínimo de coerciones,
se le hace posible
una singularidad máxima y
por ello la existencia de subjetividades
múltiples y particulares. Esta
singularidad sin embargo se vincula
a emociones que no son tanto sentimientos
como "intensidades" ya que no hay ser afectado sino pura afectación.
La liberación respecto del sujeto centrado moderno libera al posmoderno de la ansiedad y de
todo otro tipo de sentimientos ya que como vemos
no existe ser al que pueda atribuirse un sentimiento, más bien se trata
de intensidades impersonales y
flotantes. Esta
negación del sujeto y de su relativa y situacional unidad procesual interna se
corresponde con la defensa posmoderna de la fragmentación
como forma de ser y de una fluidez
impersonal. Hay que reconocer que fuir entre la fragmentación es una
situación que se nos presenta reiteradamente
en la época actual. Aunque esto sucede
más bien "a la
fuerza" y no por adhesión a paradigma filosófico
alguno. Creemos que es ingenuo idealizar ese “fluir en la
fragmentación” pretendiendo con ello atemperar un sufrimiento, en cierto
sentido, inevitable. En
su lucha contra la unidad - y la noción de identidad en la diversidad - el
posmodernismo ayuda a producir un
sujeto impotente, aterrorizado y muchas veces autodestructivo, sujeto
que el orden social actual necesita
para reproducirse. La
situación social actual que como dijimos al inicio puede definirse como de catástrofe
es - según Lipovetzky- vivida por los sujetos como un vacío sin tragedia ni
apocalipsis. Con el estilo descriptivo
y provocativo propio del posmodernismo - que intenta ocultar el posicionamiento
de quien emite el mensaje- nos dice
que los sujetos parecen haber
aceptado la alienación. Pichon-Riviere calificaría posiblemente a ese
discurso, por su contenido y por su forma, como
adopción acrítica de las normas y valores de la actual clase dominante
y a su vez desde el punto de vista psicológico
como discurso cínico.
CONCLUSIÓN
El
Posmodernismo es lo que
los posmodernos llamarían - si no necesitaran
ocultarlo- un Gran Relato;
una Concepción del mundo ó Ideología
que intenta justamente por serlo, desde una posición vinculada a un interés
social, explicar el mundo e influir direccionalmente en él. El
estilo de ese "relato" es descriptivo aunque detrás esconde una
discursividad de provocación. Apunta al control
-¿y autocrontrol?-, la ilusión y el consuelo. Es un discurso de simulacro e impostura.
Simula lo que en el presente no existe y no se anima a decir que ya casi no
desea: la equivalencia, la igualdad, el cambio.
Quiere creer que las cosas son flujos ininterrumpidos e indeterminados
causados por si mismos (inmanencia). Paradójicamente
exalta, simultáneamente con los flujos, la fragmentación.
Por medio de estas nociones -flujos, fragmentación-, aparece
aportando términos funcionales al Nuevo
Orden Mundial y la Globalización en lo que hace a sus primeras promesas y
formulaciones. Serán flujos acríticos y fragmentos desestructurantes. En
función de su intencionalidad política y
para no ser reconocido se disfraza
de novedad y pensamiento de avanzada; y
se presenta por medio de la
seducción – a la que subyace la amenaza -
y el principio de autoridad. En
forma distorsionada refleja aspectos del mundo y la época que vivimos que están recién
ahora siendo socialmente esclarecidos
o comprendidos . Sin embargo
- tal vez a pesar de la intención conciente de
alguno de sus sostenedores- devasta
a los sujetos entre otros motivos por rechazar en bloque
todo lo previo, aún como punto de partida de lo nuevo.
Su pretensión de radicalidad , de ruptura absoluta con lo previo, es otro de
los aspectos que lo ubica como un discurso ocultante. Por el contrario
hay movimientos sociales en todo el mundo que parecen percibir la continuidad
fundamental que implica la globalización y sus expresiones teórico- ideológicas
respecto del rasgo esencial del capitalismo monopolista en la actual etapa. Es
importante señalar que se mantienen vigentes - e incrementadas - las
contradicciones y necesidades en base a las cuales millones de personas durante
el siglo XX transformaron la faz de la
tierra , llevando a cabo gigantescos movimientos revolucionarios. Es
necesario criticar rigurosamente el posmodernismo,
ya que es la expresión dominante actual más significativa en lo
cultural e ideológico y su posición hegemónica en este campo
le permite cumplir con eficacia su
papel de legitimación del orden dado. Este
trabajo es un intento de aportar a esa crítica. Consideramos
que el Posmodernismo es
un movimiento con coherencia interna aunque
inconsistente – aún en las vertientes más “progresistas”-
como punto de apoyo de aportes positivos en lo social y lo cultural. Su
posición hegemónica y su eficacia
ideológica como instrumento
que apunta a obstaculizar el desarrollo de conocimientos y prácticas liberadoras,
es lo que hace necesaria la crítica. Es
posible que ya haya comenzado el comienzo del fin de la etapa que algunos
denominan Posmodernidad y en la cual el posmodernismo tiene ese lugar tan
central. Tal vez de acá a un tiempo digamos "adiós a la
posmodernidad"[28].
Es
tarea actual de todos seguir
creando prácticas y conocimientos
en base a la recuperación, profundización y desarrollo de las
premisas fundamentales que
permitieron en nuestro siglo
avanzar significativamente en la
construcción de un mundo más
justo, más bello, más verdadero y por ello más humano. [1]
Marx, Carlos . El Capital.
Tomo I. Subrayados mios. FF. [2]
Pichon-Riviere, Enrique. “Una
nueva problemática para la psiquiatría” (1967) en
El Proceso Grupal.
Nueva Visión . Subrayados míos. FF. [3]
La noción de paradigma tecnológico refiere a un pensamiento
que adjudica las características devastadoras
de la economía mundial actual exclusivamente al desarrollo tecnológico ocultando
que el principal factor interviniente son las relaciones sociales
capitalistas de producción en las cuales se da ese desarrollo. De esta manera naturaliza
y legitima las formas actuales de propiedad de los medios de producción y
distribución de los bienes de consumo. Otra forma de autolegitimación del
pensamiento posmoderno es adjudicar su propia existencia a la
supuesta transformación de la sociedad industrial
- en la cual los protagonistas centrales son los obreros y las
industrias – en una sociedad posindustrial - en la cual los
“nuevos” actores sociales serían los empleados y el sector de servicios
- . Algunas
periodizaciones son aún más curiosas:
para algunos posmodernos las etapas histórico-sociales serían:
la natural, la rural,
la industrial y la posindustrial (terciaria o de servicios).
Nótese que se le da en esta periodización igual significatividad al tránsito del Feudalismo al
Capitalismo - o al hito que significó
la revolución agrícola en
tanto paso del nomadismo al sedentarismo – que al paso de lo industrial a
una economía supuestamente de servicios.
El posmodernismo establece esa periodización con el evidente
fin de legitimar la supuesta originalidad y radicalidad de si mismo.
Otros fenómenos como el ciberespacio, la robótica y el gran
desarrollo de las comunicaciones son
factores tecnológicos que analizará
disociadamente de las relaciones sociales en las que se presentan y
por ello autonomizados, esto es considerado causa suficiente respecto de la
explicación de los cambios
sociales y subjetivos de la época. [4]
Véase Quiroga, Ana. Crisis , Procesos Sociaes, Sujeto y Grupo.
Ediciones Cinco. Bs.As. 1998. [5]
Estas vivencias son estudiadas por
David Harvey (La Condición de la posmodernidad)
quien las denomina con el interesante
concepto de “compresión espacio-temporal”. [6]
Un historiador argentino evidentemente influenciado por el
Posmodernismo naturalizaba de la siguiente forma
la actual crisis:
"...va a haber que revisar la noción de crisis. Primero porque
la crisis parece haber venido para quedarse"..."El principio
articulador, o bien no aparece o bien no es necesario. O bien es impotente y
por lo tanto no es articulador"...(La situación actual )."No es
una transición entre una
configuración y otra, sino que es pasaje de una configuración en términos
de progreso a una dispersión en términos de devenir". La perplejidad
"es el indicador de una reacción subjetiva no ante una realidad
horrible, sino ante la pérdida de vigencia de los parámetros capaces de
leer esa realidad." Intervención
del historiador Ignacio Lewkowitz en la Jornada Interdisciplinaria sobre
Crisis organizada por el CEP dirigido por Hector
Fiorini el 6 de
Noviembre de 1999 [7]
El prototipo sano actual pude definirse como el de un
trabajador flexible, versátil, adaptable en forma inmediata a
las exigencias cambiantes de los mercados. No es casual que muchas patologías muestren como signo característico un
déficit de los procesos de simbolización, y en ocasiones una aparente
inexistencia de los mismos. La vertiginosidad de los cambios, el carácter
regresivo y destructivo de los mismos y la exigencia de adaptabilidad
inmediata generan las condiciones, que al articularse con un umbral de
tolerancia particular de cada sujeto, creará patologías específicas. [8]
Tal vez la película “Tango Feroz” , con su notable éxito de público
sea la expresión artística que anunció ó “anticipó”
el comienzo del fin de la etapa
de reflujo previa. Se rompía
el mito previo, repetido hasta el cansancio por los medios culturales
“serios” respecto del agotamiento del “cassette” de los 70. [9] El subcomandante Marcos dijo : “En nuestros sueños, hemos visto otro mundo .Un mundo verdadero, un mundo definitivamente más justo que en el que ahora andamos. Vimos que en este mundo no eran necesarios los ejércitos, que en él eran la paz, la justicia, la libertad tan comunes que no hablaban de ellas como cosas lejanas, como quien nombra pan, pájaro, aire, agua, como quien dice libro y voz, así eran nombradas las cosas buenas en este mundo. Y en este mundo era razón y voluntad el gobierno de los más, y eran los que mandaban gente de bien pensar; mandaban obedeciendo, no era ese mundo verdadero un sueño del pasado, no era algo que venía de nuestros antepasados. Era de adelante que venía, era del siguiente paso que dábamos. Así fue como nos echamos a andar para lograr que ese sueño se sentara a nuestra mesa, iluminara nuestra casa, creciera en nuestras milpas, llenara el corazón de nuestros hijos, limpiara nuestro sudor, andara nuestra historia y para todos fuera. Esto queremos. Nada más, pero nada menos.” |