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Clase
N° 16 Clase
dictada por el Dr. Pichon Riviere el día 05-09-66 Dijimos
que el aprendizaje es la dirección más importante de la actividad humana, ya
que todo se estructura, se configura, se distorsiona, en el campo del
aprendizaje; que está incluyendo al campo de la percepción tomado por una
totalidad, y colocado en la situación de “leer” la realidad, lo más cerca
posible de cómo es, configurando una situación de un realismo crítico y no de
un realismo ingenuo. En la medida en que ese aprendizaje -o lectura de la
realidad- está distorsionado, se darán puntos de distorsión del desarrollo, a
los cuales se vuelve en el proceso de regresión, girando los errores mayores
alrededor de la posición depresiva. Siguiendo
el aprendizaje en términos de conducta alimentaria, podemos seguir paso a paso
todos sus trastornos. El aprender y el enseñar forman una pareja que tiene
modelos semejantes al alimentario. El enseñar, es enseñar a comer, a vigilar
la comida, y a cuidar el cuerpo. Así vamos a incluir el cuerpo dentro de estos
dos fenómenos que son el aprendizaje y la comunicación. Cuando
el niño come o succiona el pecho de su madre, y recibe la cantidad adecuada en
el tiempo adecuado, se crea en ese momento -ya que el criterio es temporal- un vínculo
bueno, que va a servir de modelo a los vínculos buenos posteriores. Si esa
actividad del niño es frustrada, ya sea en la cantidad o en el punto de
urgencia, va a
haber un cierto grado de frustración, creándose la estructura del vínculo
malo, persecutorio. Esos
dos vínculos, buenos y malos, constituyen para nosotros lo que Freud describió
como algo innato: instinto de vida y de muerte. Para nosotros son conductas, que
dependen del grado de gratificación o de frustración. El niño busca el
alimento como un medio de satisfacer su hambre -que es vivido como un período
de vaciamiento- introduciendo dentro de su cuerpo algo que le hace falta. Tiene
el síntoma que después el ulceroso tiene en el proceso regresivo (ya que también
hay regresiones de órganos) y que equivale al hambre doloroso. Entonces al
establecer el vínculo en el momento del hambre por ser satisfecho, se da el modelo de la
buena incorporación. En
el aprendizaje son los conocimientos y la información -que es equiparada al
alimento- con los que el sujeto se instrumenta; con el alimento le pone
“combustible” a sus instrumentos, y de esa manera logra una adaptación
buena a la realidad, se siente fuerte y seguro en una trama témporo-espacial
que siempre lo acompaña. Cuando
el niño tiene rechazo del alimento o del pecho de la madre, parece confirmar la
existencia de fantasías pre-natales del pecho. Otros argumentos son que el niño
es guiado hacia el pecho por su madre, y a veces lo hace solo. Se descubrió que
el elemento que orientaba al niño hacia el pecho era el olfato, que es uno de
los sentidos que funcionan muy precozmente (desde el nacimiento). Frente a esa
situación de rechazo total, de chicos que no han sido amamantados por rechazo
al pecho -a pesar de existir por parte de la madre la posibilidad de dar el
pecho-, se crea en la madre una situación de frustración muy intensa, creándose
un círculo vicioso entre el niño y la madre: La madre se siente rechazada,
rechaza al niño, y el niño hace lo mismo, y se estructura una conducta que a
veces es irreversible. Todo esto fue estudiado por Spitz, que desarrolló toda
una medicina psicosomática de los tres primeros años, de acuerdo a la relación
que tiene la madre con el niño en términos de rechazo o no, encontrándose
tipos de rechazo característicos, en términos de rechazos latentes o
manifiestos, o parciales o totales. El
equivalente del rechazo precoz del pecho en el aprendizaje, es el rechazo del
conocimiento. Es aquel sujeto que está incapacitado instrumentalmente para
ingerir conocimientos por una falta de discriminación de lo que es el
aprendizaje; mientras que por otro lado, hay tipos de retardo que denominamos
oligotimia, que son “pseudos” retardos, muy frecuentemente diagnosticados
por oligofrenias, y que se reconocen de inmediato por el aspecto físico: son niños
que tienen buen aspecto, con una expresión de gran dulzura, muy bonitos, muy
sensibles a la música, como son los mogólicos. En cambio, la noción de
distancia en los oligofrénicos no está conservada. No podemos decir entonces
que un oligofrénico tiene un rechazo al aprendizaje. La
anorexia es el rechazo del alimento. Cuando el rechazo del alimento funciona en
el nivel psicótico, se llama sitiofobia, porque es uno de los síntomas del
negativismo (sitio: quiere decir trigo) que va acompañado generalmente por
coprofagía (ingerir los excrementos), con la finalidad de digerirlos
nuevamente. Cuando sitiofobia y coprofagía están juntos, se ve un esfuerzo del
psicótico por digerir algo nuevamente que ha digerido a medias, y comienza su
recuperación. Si
el niño no quiere aprender, hay un rechazo a ingerir. Antes de ingerir el
material de aprendizaje, hace un severo análisis del contenido de lo que va a
ingerir, como si tuviera un aparato de censura para ver lo que está permitido o
no. Pero lo que pasa es que el conocimiento se transforma en un tacho de
residuos que adquiere, por las circunstancias, determinados contenidos que
pueden ser buenos y malos. Así la anorexia mental, puede deberse a la proyección
del vínculo bueno sobre la comida, y entonces el rechazo a ingerirlo surge del
miedo de su destrucción porque al ingerirlo y masticarlo lo destruye,
apareciendo el miedo a la pérdida. Lo más comúnmente descrito es cuando
proyecta el vínculo malo, y el alimento parece envenenado y habitado por los
perseguidores; entonces no ingiere para no ser envenenado. Esta es la anorexia
paranoide o persecutoria, la otra es la depresiva. También
el niño va a aprender de acuerdo a la transferencia que establezca con su
profesora y con el grupo al que pertenece, por eso la inclusión del grupo en el
aprendizaje. El niño aprenderá más cuando se cumplan las tres reglas
fundamentales de pertenencia, cooperación y pertinencia en un grupo. Lo que va
a salir de allí, como es producto de la cooperación de todos, será fácilmente
ingerible por él, mientras que si hay conflictos de subgrupo en el grupo, o
conflictos directos con el maestro que no maneja la clase como un grupo, -sino
como hasta ahora es la didáctica, en el contexto de un conglomerado que se
llama grado-, el acceso al conocimiento se hará más difícil. La clase debe
manejarse como un grupo, con sus emergentes, sin un plan estricto en la enseñanza,
sino siguiendo las alternativas de los emergentes que aparecen. Ese comer libre,
aprendizaje libre, va acompañado del juego que hace más fácil el ingerir, el
alimentarse mentalmente. Si
existe ansiedad ante la ingestión del alimento -que también puede ser bueno o
malo, de acuerdo a la proyección de cosas buenas o malas- existen defensas de
tipo fóbico como es la evitación fóbica: el niño va a estudiar y se distrae:
el refugio en la fantasía es una típica defensa fóbica frente al acto del
conocimiento. El
conocimiento tiene su historia, ya que el primer conocimiento que el niño
realiza -que también es un reconocimiento-, es el del cuerpo de la madre con
sus contenidos. Es decir que es una mezcla de topógrafo y anatomista. Este
antecedente carga de determinados aspectos todo tipo de aprendizaje. Si
analizamos por ejemplo la dificultad de un niño de aprender historia, vemos el
antecedente en su historia familiar no esclarecida,
o la no aclaración sobre su nacimiento. Entonces comienza la fabulación,
como producto de la mentira inicial sobre el origen del niño; y así está
construida la historia de cada país, en función de sus deseos, aspiraciones,
pero no en función de la realidad. Por eso la historia es considerada a veces
no como una ciencia sino como una gran fantasía; y la tendencia del estudio de
la historia es desde hoy para atrás -por el método de la continuidad genética,
como se llama en psicoanálisis-, y no desde la prehistoria hasta hoy, como se
hizo hasta ahora. En
las matemáticas vamos a ver que las operaciones básicas están relacionadas
con la suma de los padres, la resta con la muerte de uno de los padres, la
multiplicación con la aparición de hermanos, la división con la muerte de uno
de los hermanos. La escritura, por ejemplo, tiene sus antecedentes en el juego
con los excrementos en los primeros meses, que es característico de niños que
han sufrido una frustración o un desamparo especial. Podemos
explicar también con todo esto es aprendizaje en sí, y el aspecto vocacional,
que quizás sea el más importante. Cuando aparece la vocación, que es una
actitud que el niño tiene hacia determinados aspectos de la realidad, como si
intuyera que detrás de eso está la llave maestra para el conocimiento de toda
la realidad, empieza a orientarse. Pero hay juegos típicos, el del doctor por
ejemplo que tiene múltiples finalidades. Estas
primeras actitudes, tanto mentales como corporales, también sufren otro
proceso, que es el de las defensas obsesivas. Vamos a ver todas las neurosis y
las psicosis en el manejo del alimento (mental en este caso). El niño que tiene
defensas obsesivas va a establecer un ritual para comer: va a tener que estar
presente la madre, un amigo, juguetes, un fetiche. Es decir que hay un ritual:
si no, no come. Los niños que son exigidos reaccionan de contragolpe. La mejor
conducta a adoptar es una conducta tranquila, que el niño no advierta la rabia
que provoca cuando no come. Lo mismo pasa con el aprendizaje: tiene todas las
condiciones para aprender y no lo hace. Pero en el aprendizaje hay que tener muy
en cuenta si los aspectos orgánicos de los instrumentos sensoriales están o no
en condiciones. En los trastornos psicóticos del comienzo del desarrollo, como
el autismo precoz infantil (que viene a ser lo mismo que las oligotimias) hay
una debilidad afectiva y no una debilidad mental. El niño se comporta como un
niño más pequeño, pero inteligentemente, y utilizando esa maniobra para
controlar a los padres. Tiene un nivel de juego más bajo que el que le
corresponde, con una tendencia a jugar solo, a aislarse, a perder su lenguaje,
volviendo a un lenguaje más infantil. Esto se puede ver también en relación
con la comida: el trastorno principal es el de rechazo afectivo, una escisión
que es el splitting (la división del Yo) que el niño realiza en el acto de
comer, en que va separando con el tenedor y el cuchillo partes que considera
buenas y malas, ya sea por el color, el olor, etc.; y el ritual puede durar un
tiempo variable, hasta que comienza la incorporación del alimento
(conocimiento), dejando de lado la parte que él considera fea. Esto representa
el proceso de discriminación, proceso mental esencial, que funciona siempre y
cuya perturbación acarrea los trastorno más serios. A
los trastornos de la discriminación durante el aprendizaje de la realidad, van
a seguir los puntos ciegos, que van a constituir las vías por las cuales se van
a expresar los trastornos alucinatorios, las ilusiones y todo lo que distorsiona
la realidad, y que hace que ese lenguaje, ese pensamiento, se transforme en
delirante. Es decir que el niño vuelve a hablar con la construcción lógica que tuvo en ese punto ciego y de acuerdo al desarrollo actual
parece un delirante. Entonces,
una vez realizada la evitación, la discriminación obsesiva y el ritual, al fin
se decide a comer. Se ve en chicos paranoides que quisieran hacerle probar al
padre el alimento, en la medida en que lo sienten envenenado; esto se da igual
en el conocimiento. Cuando la división de estudio se da en sentido vertical de
la página es igual a la forma en que se divide el Yo en la esquizofrenia, de
una manera horizontal o vertical. En los esquizofrénicos se ve frecuentemente
la intencionalidad especial con que está cargada la palabra, por condensación.
En la interpretación, entonces, hay que esclarecer el latente semántico de
cada palabra. Al
acto de comer están ligados también los útiles de comida: la cuchara, los
tenedores, etc. En los niños chicos se ve cuando no lo usan un intento de
incorporar al acto de comer el tacto. En el conocimiento, los libros forrados,
subrayados, están ligado a defensas fóbicas, por miedo a contaminación. También
tenemos los hipocondríacos del libro, que viven el libro como una continuación
de su cuerpo, a quien visten, forran de una manera determinada, y cuidan de una
manera determinada. Los coleccionistas de libros son gerontofílicos lo mismo
que los anticuarios, pero que tiene un placer especial en tocar, abrir página
por página el libro adquiriendo aquí un contenido sexual. Todo objeto que
tiende al conocimiento, inmediatamente está ligado al sentimiento de propiedad,
porque incorporar mentalmente es tener propiedad. Una
vez realizada la ingestión, comienza otra tragedia: masticar o no masticar el
alimento. La tendencia en el niño que come normalmente y que es víctima del
pensamiento mágico de que ese objeto que come es comida y no un símbolo, hace
aparecer la confusión entre símbolo y simbolizado. Cuando el niño tiene esta
confusión la masticación está seriamente dificultada, y la represión
crónica del sadismo provoca en el niño y en el adulto una congestión crónica
de la encía y la aparición de la piorrea. En la escala de la mente el no
masticar el alimento, el tragarlo con la tentativa de estudiarlo de memoria,
significa no penetrar dentro de la significación y secuencia del conocimiento.
En los niños, muchas veces se ve un recrudecimiento de las caries dentarias,
esto de produce porque exigido a ingerir y angustiado por esto -porque significa
destruir el objeto-, y para evitar la culpa, mantiene la comida durante largo
rato dentro de la boca y la traga con una masticación indirecta, una maceración.
Entonces, el alimento normalmente masticado forma una especie de bolo que es
luego deglutido. Una de las situaciones más típicas es cuando el bolo pasa de
la boca del esófago -que es ya una vía no visible, que lo hace vivir como una
pérdida del objeto- y aparece entonces un síntoma bastante frecuente que es la
rumiación (como los rumiantes, que vuelven a colocar en la boca el alimento que
había llegado al estómago para someterlo a una nueva trituración) En otros
casos aparecen nauseas, vómitos, etc., por no poder tolerar algo nuevo dentro
del estómago, porque eso nuevo es un daño, un perjuicio. Después
viene el proceso de digestión que en el proceso del conocimiento quiere decir
correlacionar los conocimientos, hacerlos propios de uno mismo, lo que ya es un
conocimiento creador, pues tiene una elaboración específica de acuerdo a la fórmula
secretoria de cada estómago. Entonces la asimilación consiste en parte en la
discriminación, tal es así que una parte -la que no sirve como alimento o
conocimiento- es eliminada metabólicamente como excremento, y las partes buenas
son asimiladas. Cuando el conocimiento es considerado por el sujeto como
extremadamente valioso, configura la avaricia, el no querer dar, el no querer
defecar, porque este acto es considerado por el niño y la madre como un regalo.
Entonces se dan dos conductas típicas: la eliminación rápida por medio de la
diarrea por ser un objeto persecutorio, o la retención en forma de constipación
por ser muy valioso el conocimiento. En los hipocondríacos queda la duda, luego
de la defecación, si lo expulsado fue bueno o malo. Entonces vemos que se
produce la ingestión del conocimiento, la dificultad de entrar en él, digestión,
masticación, asimilación, y la eliminación de lo malo (que es el olvido,
recordar lo útil y olvidar lo inútil). Otro elemento que tenemos que
considerar siempre es la ansiedad por la penetración en el conocimiento.
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Martes, 13 de Mayo de 2008
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