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  El proceso del aprendizaje. Enfoque reflexológico y psicológico social. La terapia como aprendizaje.    

Clase N° 15   
ESCUELA PRIVADA DE PSIQUIATRÍA SOCIAL                     1er. Año

 Clase dictada por el Dr. Enrique Pichón Riviere el día 29/8/66


            Seguimos hoy el estudio del proceso de aprendizaje en sus aspectos explícitos que pueden ser considerados de acuerdo a las múltiples teorías del aprendizaje como ser la de Thorndike o hipótesis del vínculo asociativa; la de Guthrie o teoría  de la continuidad; la de Hull y el sistema de comportamiento; la Behaviorista descripta por Skinner; la de la Gestal o concepción holística; la de Wheeler como aprendizaje organístico; la de Tolman o del aprendizaje intencional, etc., pero nuestra tarea principal será el estudio del contenido y funciones implícitas en el aprendizaje con su contenido inconsciente, tomando como punto de partida un modelo natural que es la conducta alimentaria con sus diferentes fases, ya que el punto de partida está constituido por el proceso biológico de la incorporación de alimentos en un caso y de conocimientos en otro.         

            Otro aspecto de la cuestión es tratar de resolver una situación aparentemente dilemática (fuente de largas y bizantinas discusiones) entre el psicoanálisis y la reflexología, y esto se consigue a través del campo del aprendizaje donde si bien se realiza por un proceso de condicionamiento éste opera en un nivel neurobiológico estudiado por Pavlov, sin ser todavía una psicología y un nivel de conceptualización (el nivel psicológico) en sus aspectos explícitos e implícitos, todo esto  ultimo estudiado por el psicoanálisis. La forma (Pavlov) y el contenido (Freud) resuelven la situación dilemática, transformándola en dialéctica, tomando la forma  junto con la comunicación de un proceso en espiral que como resultado de lo dicho su investigación puede ser abordada desde los dos niveles.  

            Se puede plantear el conocimiento como un campo que se extiende progresivamente a medida que, por medios psicológicos o tecnológicos se resuelven los obstáculos epistemológicos. Lo importante es relacionar el aprendizaje con la teoría de comunicación. En cierta medida, el objeto de conocimiento, actúa como transmisor enviando de una manera codificada y con una escala de símbolos indicios, aspectos, características y la esencia de su estructura. En el contexto del descubrimiento se puede producir que el investigador pueda decodificar. Esta teoría que parece un poco antropomórfica, de darle casi vida al objeto de conocimiento, es real. Lo que se descubre ya está allí. Es lo que Marx dice: “transformar la cosa en sí, en la cosa para sí”. La cosa en sí está, y durante el acto de conocimiento, el aprendizaje y la comunicación se transforma en la cosa para sí. Esos dos procesos que han sido estudiados por separado actúan juntos, porque en el proceso del aprendizaje se produce una comunicación, mientras que se resuelve la antinomia. Es un proceso que se realimenta en una espiral abierta,  continua, que tiene una dirección ascendente, en cuanto al monto de información lograda y en cuanto a la profundidad, y en dirección lineal descendente en cuanto a la profundización y tratamiento.

            La imagen del paciente es cada vez más comprensible para el terapeuta, si el paciente va adquiriendo un aprendizaje interno que es el insight, el aprendizaje de sí mismo, donde el obstáculo epistemofílico es la ansiedad ante el cambio. Lo que dificulta el progreso del conocimiento de uno mismo, de sí mismo, del self o del sentimiento de mismidad, es el temor al cambio. Toda la psicología  social moderna está fundamentada por las primeras ideas de George Herbert Mead  y, basada en la teoría de los roles, que tomó ideas de Freud del proceso de internalización (que yo llamo el grupo interno).

            Tenemos así que el aprendizaje es siempre grupal, y en el fondo es el proceso de socialización. La psicología fisiológica  que se llama la psicología experimental e incluso la reflexología son responsables de que estas cosas se descubran recién, porque no hacían más que describir los procesos neurobiológicos del aprendizaje y no los contenidos y motivaciones del mismo, y esta noción del vínculo con el objeto del aprendizaje de interacción, de comunicación, de ansiedad ante el cambio. Es muy interesante estudiar el desarrollo de esto en la Unión Soviética, hace unos 30 años hubo un psicólogo llamado Luria que publicó unos trabajos donde creaba situaciones experimentales de aprendizaje y que interpretaba reflexológicamente. Estos trabajos que resultan de mucho interés, me han hecho ver que no existe la tan mentada contradicción entre el psicoanálisis y la reflexología, se trataban de niveles diferentes de trabajo. Lo interesante, es que a través de la reflexología se podían estudiar una serie de perturbaciones con su expresión simbólica y eso es lo que me llevó a la teoría de que todas las neurosis son en el fondo un trastorno del aprendizaje y de la comunicación. Luria no hablaba todavía de comunicación porque este concepto es muy posterior, pero estaba implícita la relación con el objeto de conocimiento. Después vino un período regresivo dentro del desarrollo, donde desapareció este contenido psicológico, o la nociónde vínculo con el objeto de conocimiento y todo fue explicado y tratado de comprender en base a las leyes de formación y estructuración de los reflejos condicionados. Para nosotros, las neurosis en todas sus formas es un proceso ligado a una perturbación del aprendizaje y de la comunicación, que son incapaces de resolver la resistencia al cambio. Así podemos definir a la terapia como un proceso de reaprendizaje, o nuevos aprendizajes, donde resueltas las situaciones en la cual se apoya la resistencia al cambio se logra una adaptación. Por ejemplo, Robert  White sostiene más o menos lo mismo al decir “lo crucial en el tratamiento de una neurosis, consiste en crear condiciones en las que el paciente se atreva a revaluar sus ansiedades y a relajar las defensas. En esto consiste el tipo de experiencia emocional verdaderamente correctiva”.  

            Puntos de vista semejante han mantenido Dollar y Miller, en su clásico libro “Personalidad y Psicoterapia” (un análisis en términos de aprendizaje, pensamiento y cultura. El aprendizaje es tomado por nosotros desde el punto de vista más sencillo, como el aprendizaje del vínculo y de la realidad, lectura de la realidad. Y Kimball Young, en su psicología social lo define como “Llamamos aprendizaje a las modificaciones que resultan del impacto del ambiente exterior sobre el individuo, el aprendizaje influye sobre tres principales aspectos del proceso adaptativo: 1) sobre los impulsos, 2) sobre los objetivos, 3) sobre los medios que llevan al impulso al objetivo”, (es lo que nosotros llamamos el vínculo). Dice Young también que el asiento del aprendizaje descansa en el sistema nervioso central, especialmente en la corteza cerebral. J. Herryck entre otras cosas dice “esta capacidad de un desarrollo individual, esta habilidad de sacar provecho de la experiencia, esta docilidad, son características distintivas del hombre y su rasgo más valioso”.  Volviendo a Young, podemos decir con él que:  “los mecanismos de aprendizaje son universales en el hombre, pero la sociedad y la cultura determinan qué es concretamente aquello que se aprende”, (el subrayado es nuestro). El aprendizaje está sujeto entonces a diferencias cuantitativas y cualitativas (inteligencia).  

Dentro del proceso del aprendizaje los tipos de comunicación verbal, preverbal y hasta parapsicológica intervienen en su configuración, a las cuales habría que agregar los estímulos corporales, que según nuestra teoría son vínculos con objetos internalizados en el cuerpo y que entran a formar parte de las motivaciones conscientes e inconscientes que están incluidas en el proceso del aprendizaje, y que de acuerdo a la participación o el grado de motivación hacen al aprendizaje activo o pasivo: al cual hay que agregar la forma de recompensa o los procesos de insentivación del aprendizaje. Comprendido así, el aprendizaje constituye lo que se denomina vulgarmente la experiencia.  

La adquisición de nuevas pautas de estímulo- respuesta (situación básica de todo aprendizaje) está siempre influida y controlada no solo por el sistema nervioso sino también por las glándulas endocrinas, las condiciones generales del cuerpo, el monto de las ansiedades básicas, el contexto familiar, etc. Siempre supone la asociación entre elementos viejos y nuevos, existiendo distintos tipos de aprendizaje activo, siendo el más frecuente el realizado por ensayo-error donde los sistemas de recompensa y castigo van a ser factores perturbadores del aprendizaje y provocadores de neurosis cuando van agregados a perturbaciones de la comunicación y la metacomunicación. En otros tipos de aprendizaje, por ejemplo el de Pavlov o de la respuesta condicionada, se observa la técnica, que tiene por objeto reducir el proceso de ensayo y error a sus formas más simples, donde los errores son eliminados, eliminándose así un gran número de intentos falsos, y la acción se concentra en la adquisición de la respuesta correcta. Este tipo de aprendizaje debe ser permanentemente reforzado para que sea duradero, y dependerá también del estado mencional. Mencionaremos por último el tipo más complejo o más “elevado” de aprendizaje, que toca más directamente a nuestra tarea, que es el aprendizaje simbólico  que implica la manipulación de símbolos en forma razonada y lógica que constituyen el proceso del pensamiento, que está basado en internalizaciones de ensayos externos, lo mismo que el desarrollo del lenguaje, que es un producto social, es decir, un producto de la interacción. En un proceso de elaboración interna que es como hablar consigo mismo – para nosotros son vínculos con objetos internos o del grupo interno – la comunicación se realiza por el empleo de símbolos que sustituyen a los objetos, y de reacciones parciales que sustituyen a las respuestas totales. En estas condiciones el sujeto puede manipular el mundo de su imaginación preparándose para una adaptación externa más efectiva, diríamos más operativa, que por medio de los procesos anteriormente descriptos podrá construir al nivel del pensamiento en forma consciente  e influido por sus motivaciones inconscientes una estrategia, una táctica, una técnica y una logística, cuyas distorsiones constituyen las neurosis y cuya corrección es la tarea de la psicoterapia. Todo eso sucede a través del área 1 cuya conducta específica está representada por el pensamiento. El poder crear el planeamiento o anticipación hace posible que el hombre pueda crear realmente su medio y, de esta manera ejercer control sobre él. Dijimos entonces que el aprendizaje es en el fondo el proceso de socialización. “La socialización, dice Jhonson, es el aprendizaje que capacita al individuo a realizar roles sociales”. Esto significa que la información que logramos como técnicos es instrumental de un rol social, es operativo en la medida que esa función social es ejercida en un aquí y ahora adecuado. La operatividad, va a depender del sujeto y del perfeccionamiento de su instrumento de trabajo. Es el aparato que funciona en nuestra mente que es el ECRO (Esquema Conceptual, Referencial y Operativo) donde la discriminación ocupa un lugar importante. En el proceso de socialización, lo que se aprende es la cultura, tomando como cultura todos los logros realizados por el cuerpo humano hasta ese momento en direcciones más o menos especializadas cuya tendencia ha sido a fines del siglo pasado y en los primeros 30 años de este siglo la tendencia a la atomización, que es vivir la experiencia cognitiva en especialidades y, hacer especialistas. Por eso en la actualidad, se va de una epistemología especializada a una epistemología de la confluencia y es la interciencia, que son los grupos interdisciplinarios en que se realimenta considerablemente por su contacto. Una vez construido con el aprendizaje y la comunicación un esquema referencial para operar, esa operación tiene un paso previo que es denominado “a priori”, en cualquier campo de la ciencia, y donde el resultado sería el “a posteriori”. Pero la aparente no relación, no del todo contradicción se resuelve dialécticamente en la praxis, en la relación de la teoría y la práctica, donde el “a posteriori” resulte ser un “a priori” realimentado por la experiencia. Y así continuamente en espiral.  

            La teoría y la práctica se resuelven también en el camino de la acción que nos lleva de vuelta a la frase de Marx “transformar la cosa en sí en la cosa para sí”.  

            Dice Torelman... “del mismo modo que un mapa común el objeto internalizado es un símbolo de algo, el objeto en sí es externo en el sentido de que tiene una existencia objetiva socialmente reconocida”.  

            Si aquí aplicamos la noción de vínculo, de praxis, de aprendizaje, de comunicación y de cambio, desembocamos en una teoría del conocimiento.      

            El desarrollo del self, es un proceso también de aprendizaje que va a sufrir una serie de vicisitudes de acuerdo al sexo, a la cultura, a la edad, etc. Y de allí van a sentar procesos que vamos a descubrir en el tratamiento de las neurosis, como por ejemplo, todos los procesos en relación con la autoestima. El famoso complejo de inferioridad descripto por Adler, es una perturbación de la autoestima que tiene su historia y que debe ser comprendida en términos de aprendizaje y comunicación. El aprendizaje es el aprendizaje de los roles sociales. El rol social está relacionado muy estrechamente con el sentimiento de mismidad y de allí tomamos contacto inmediatamente con Sartre, con la noción de asumirse, es decir, tomar partido, comprometerse. El investigador está comprometido en el campo de la investigación y si lo desconoce, ésto constituye un obstáculo epistemofílico que proviene de su formación anterior.  

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