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La depresión regresional

Clase N° 10  

ESCUELA PRIVADA DE PSIQUIATRIA SOCIAL 
 
1er Año          

Clase dictada por el Dr. Pichon Riviere el día 18-07-66


Dijimos en la clase anterior que se enferma de amor y de odio, y vimos la importancia que tienen las posiciones esquizoparanoide y depresiva en el proceso de la enfermedad. Sabemos así mismo que la posición esquizoparanoide es instrumental, y la depresiva vivencial o existencial.

La ansiedad depresiva que nosotros retraducimos como miedo a la pérdida, lo es a la privación de una fuente de satisfacción. Lo importante es que se haya puesto sobre ese objeto perdido o destruido una carga afectiva que actúa como un vínculo entre el Yo y ese objeto, o lo que ese objeto representa. Tuve el caso de una esquizofrenia aparecida a raíz de la pérdida de una joya, un camafeo, con el retrato de la madre. No era un objeto de gran valor, pero pensado en términos de una psiquiatría social, era la representación de todo su grupo familiar, porque había sido un objeto heredado, pasado de generación en generación, y que estaba representando al núcleo familiar. Un objeto así nunca es reemplazable, por el factor afectivo colocado en él, y ya adquirido antropomórficamente la significación,  es ya un símbolo del grupo familiar. La pérdida parece insignificante pero puede adquirir una gran dramaticidad y llevar al sujeto a una psicosis por el proceso de regresión. Desde la situación de pérdida que Freud llamaba privación del vínculo, la pérdida del vínculo, el sujeto regresó a la posición 2 del desarrollo, estableciéndose una depresión regresional, es decir que por regresión se reactiva la depresión infantil.

Entonces formularemos que: toda enfermedad mental comienza con una depresión. Y si ustedes observan bien, esto ocurre en enfermedades orgánicas, por ejemplo en la parálisis había un período que se caracterizaba por pérdida de memoria, memoria lacunar. Dentro de la amnesia está incluido el recuerdo de un objeto, y la pérdida de la imagen del objeto es como la pérdida del objeto real. Entonces toda la parálisis comenzaba con un período de depresión y astenia, y este período me sirvió a mí para estudiar este aspecto de las afecciones orgánicas, que es la pérdida instrumental, como puede ser la pérdida de la mano, o aparecer por un delirio el miedo a los fantasmas, o la pérdida de cualquier cosa que sirve como instrumento para acercarse al objeto. La mano más utilizada para retener el objeto es la derecha, entonces eso está representando la pérdida de poder retener y tomar el objeto, porque se ha perdido el instrumento que hace posible dicha retención. La pérdida puede ser de un objeto real concreto.

En un velorio van a ver ustedes la reacción colectiva de depresión que, en algunos casos, va seguida de una emoción contraria de excitación y euforia ante el mismo acontecimiento. Existen algunos rituales primitivos, como el entierro del “Angelito” en el Norte, donde hay un período de llanto, donde se alquilan lloronas. En eso aparece una tentativa grupal de superar la pérdida por medio de la visita a los deudos, la compañía, con situaciones de afecto. Si la que muere es la madre viuda y tiene un hijo solterón, este puede elegir su objeto de amor esa noche. Hay una estricta relación entre la vida y la muerte, y sobre todo con la ruptura del cordón umbilical. Todo el grupo cae en depresión, se habla del muerto -hay algunas frases célebres: “no somos nada”-, y a la  madrugada empiezan los tragos, que terminan a veces en una verdadera fiesta. Todo eso parece inmoral, pero es hecho para superar la depresión. No solamente aparecen situaciones de fiesta después del duelo, sino que toda la conversación comienza  a  girar en derredor de la pornografía, y vienen los cuentos de madrugada, las bebidas, etc. Ahora al muerto lo quieren regalar porque nadie lo lleva (de ahí viene lo de levantar el muerto, que quiere decir  pagar o hacerse cargo del duelo). Siempre hay alguien que lo toma en serio. Recuerdo una frase que oí saliendo de uno de esos rituales de entierro del “Angelito”: Habían bailado chamamé toda la noche y salía tirando tiros al aire diciendo “¡Me gusta porque es triste!”

Ahí estaba condensado todo: la tristeza en realidad le había ocasionado momentos de gran alegría. Esto es psiquiatría popular. Todo entierro tiene estas cosas. Como ser asegurarse que la tumba esté bien cerrada y, por las dudas, colocar encima una lápida, tiene el contenido inconsciente de querer que el muerto no salga. Hay una cantidad de leyendas que están en el folklore de cualquier país, de los muertos que salen de sus tumbas: son las ánimas que hacen venganzas, son entes persecutorios. Un malpensado podría llegar a pensar que la cantidad de personas en un entierro están en proporción con el grado de peligrosidad de una posible salida del muerto. Ahora, esto sucede en un plano totalmente inconsciente y mágico.

Entonces la depresión tercera es desencadenante. Puede ser la pérdida de cualquier objeto, para ser más general, puede ser la pérdida de un vínculo con un objeto. La pérdida de la identidad por ejemplo: el caso de los niños adoptados debe ser esclarecido lo más precozmente, apenas el niño muestre una pequeña duda sobre su novela familiar. Todos los niños tienen sus dudas, entonces se aprovecha ese momento para esclarecer. Yo conocí el caso de una muchacha que al ir a arreglar sus documentos para casarse se entera de que es hija adoptiva, y hace una gran depresión, después un delirio catatónico, y después entra en una esquizofrenia. Allí ha habido una pérdida súbita de identidad, un engaño, una trampa muy grande, y una ruptura del vínculo con sus padres que habían sido vividos como reales hasta ese momento.

Otro ejemplo es la pérdida del automóvil: la persona proyecta su esquema corporal en el automóvil (toda la patología del conductor está debida a esto) que nos da la posibilidad de calcular tiempo y espacio de una manera muy adecuada. Si hay una perturbación témporo-espacial del esquema corporal, hay perturbaciones en el manejo del automóvil. Si el automóvil es rozado entra en estado de ira. En realidad se puede ver en el automóvil toda la patología: si oyen ruiditos, la hipocondría; si temen pasar cerca de otro automóvil, ansiedad fóbica; si para colocarlo en un sitio determinado hace un ritual especial y tiene que colocarlo justo, neurosis obsesiva; si sin haber recibido daño (pero haberle parecido) encuentra un rayón en la chapa hecho en otra ocasión y por otro, se lo adjudica al presente, paranoia; y si considera que su automóvil, aunque chico, es el más grande del mundo: megalomanía, que acompaña a la persecusión. Lo  mismo en cuanto al manejo, la seguridad, el freno, la potencia (en relación con la potencia sexual). Los contrafóbicos son aquellos sujetos de las famosas picadas que, ante el miedo de manejar, reaccionan con una estructura que se llama contrafóbica (que hace lo contrario) y que es lo que convierte a ciertos fóbicos en héroes: en vez de huir para atrás, huyen para adelante. El contrafóbico va a la fuente de  peligro, a la fuente de ansiedad, pero no por la búsqueda del éxito. Generalmente el fóbico tiene una defensa para su enfermedad que escaparse sigilosamente de la fuente de ansiedad.

La protodepresión es la 1, la 2 es la depresión normal del desarrollo, la 3 es la desencadenante. Lo más interesante es que buscando antecedentes sobre la enfermedad única Griessinger, un gran psiquiatra del siglo pasado, dice muy claramente que toda enfermedad mental comienza por una depresión, y postula la 3 de una manera muy clara, y las otras un poco más confusas. Parecería que él había intuido este proceso dinámico.

La depresión que aparece en 3 por pérdida de un vínculo con un objeto, produce una regresión a la depresión 2, y configura una mezcla de 2 y 3. 4 significa la reactivación de la depresión 2 no elaborada suficientemente. Entonces se vuelve a un lugar ya conocido, donde se intentó una tarea, y donde se tuvieron algunos logros, y se vuelve a emplear las técnicas que comenzaron la elaboración del duelo, por la primera separación que es el destete. El destete también puede suceder en 3, no es necesario que el sujeto tenga meses. El destete en este caso, es el de los viejos solterones, que el día que muere la madre, elige una novia en el mismo velorio: se produce el destete y en el mismo instante la necesidad de desplazar sobre otra figura el aspecto consiguiente. Estaba esperando que se muriera la madre para casarse. Cuando se encuentra un paciente con una profunda depresión, con una inhibición que está defendiendo la destrucción[1] del objeto, los médicos se suelen equivocar porque hacen el diagnóstico de esquizoidía, o de autismo, porque el paciente está callado. Pero está triste, no es un autismo vacío  como el del esquizofrénico. Entonces se produce el primer mecanismo de splitting, de división del objeto en términos de posición esquizoide. Entonces primero sería la protodepresión, después la posición esquizoide, y luego la depresiva, para configurar  2  vínculos, uno bueno y uno malo, y ahí se hace todo el proceso patológico, y toda la nosografía va a caracterizarse por el lugar donde se coloca el vínculo bueno y el malo, según las áreas.

En las fobias el vínculo bueno y malo están en el área 3, y el mecanismo de defensa es la evitación. Donde toda la energía está puesta al servicio del Yo para evitar que los objetos buenos y malos se junten, ya que el objeto malo adquiere una gran peligrosidad y puede destruir el bueno. Si este mecanismo de evitación se ritualiza, tenemos la neurosis obsesiva, que se encuentra en el área 1 y 3. Aquí tiene características de ritual, y en el área 1 el carácter del pensamiento obsesivo, donde el sujeto está tratando de que no se le mezclen las imágenes (va a la Iglesia y ante la imagen de la virgen le acuden pensamientos no santos, siendo su obsesión evitar eso).

Entonces uno va  a reconocer la enfermedad por la posibilidad de un análisis topológico en las tres áreas, dónde está colocado el objeto bueno y malo, que van a configurar todas las estructuras neuróticas y psicóticas. Es decir que la posición depresiva es la patogenética, de donde parten todas las dificultades; la esquizoide como instrumental es una tentativa de curación de la depresión (en una posición patológica) para con eso evitar el sufrimiento, la soledad, la depresión y la inhibición. Es decir una tentativa de curación por el mismo proceso de la enfermedad.

La depresión 5, llamada también depresión iatrogénica (que quiere decir producida por el médico), se realiza para poder curarse, pues para reintegrarse tiene que volver a juntar las partes para adquirir insight, visión interior, y pasar por depresiones sucesivas durante todo el tratamiento psicoterápico. Entonces esas depresiones terapéuticas ya oscilan entre momentos de euforia y de fuga en la curación. Entonces la depresión 5 está incluida en el proceso terapéutico, cuando se unen las partes escindidas del Yo, adquiere una visión única y la vuelta a la identidad insight.

Cuando se da a un paciente por curado, no empleamos la palabra curación, sino que cuando sus ansiedades depresivas y paranoides han llegado a un nivel suficientemente bajo como para que el Yo se atreva a juntarse, se produce el proceso de integración y de insight, de adaptación activa a la realidad, que en términos de la clínica común se llama curación. Pero siempre queda un remanente de ansiedad operativa, porque sin miedo a la pérdida y sin miedo al ataque estamos expuestos a cualquier cosa. Siempre queda algo que sirve de señal de alarma para retener si se está a punto de perder, y para defenderse si se está a punto de ser atacado. Toda la tarea de la mente se puede centrar en esto, que tiene por finalidad preservar lo bueno y controlar lo malo.  



[1] No se lee bien en el original.

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Copyright©2001, por Fernando Fabris  (Creado el 26 de agosto de 2001)