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Esquema corporal

Clase N° 17 
ESCUELA PRIVADA DE PSIQUIATRIA SOCIAL 
1er Año

Clase dictada por el Dr. Pichon Riviere el día 12-09-66


        El esquema corporal, o imagen de sí mismo, o imagen postural, es un concepto muy importante en psiquiatría y en psicoterapia. Parece absurdo que el cuerpo se haya incluido sólo recientemente en la psicoterapia estudiándose como instrumento de la comunicación, depositario de vínculos, como actitud existencial y antro de motivaciones. Podríamos decir que el precursor de estas investigaciones fue Herat, en Inglaterra, quien lo llamó “esquema postural”. Después quien dio las bases psicológicas fue Schilder que lo llamó “imagen del cuerpo”. Freud había entrevisto la importancia del esquema corporal, cuando dijo que el Yo comienza siendo un Yo corporal, porque allí estaban relacionadas las funciones del instinto que era muy importante esclarecer, porque Freud negaba la trama témporo-espacial del sueño en relación con la vida y la muerte. Justamente la muerte habita el cuerpo, de manera que el cuerpo resulta un lugar fundamental. En realidad la muerte habita tres áreas: mente, cuerpo y mundo.

Schilder define el esquema corporal como la imagen que cada uno tiene de sí mismo. Es una estructura que funciona inconscientemente, que sufre variaciones de todo tipo, ya sea por lesiones en el cuerpo o enfermedades que distorsionan la imagen corporal (alteraciones ligadas a lesiones orgánicas, o desarrollos desviados de la personalidad). Se ocupó sobre todo en demostrar la relación que existe entre el esquema corporal y los procesos de identificación. Partiendo de la idea de que el esquema corporal es una estructura narcisística, ya que representa la imagen de sí, estudió todas las distorsiones en relación con la hipocondría, donde el objeto principal de preocupación del sujeto es su cuerpo. Otra cosa importante que enunció es que el esquema corporal, la imagen que cada uno tiene de sí mismo, es una estructura móvil, que se configura en la interrelación con el mundo, es decir que es cambiable y sufre las vicisitudes del desarrollo. Entonces, hay una interacción dialéctica entre cuerpo y mundo, a través de  la cual ambas partes sufren modificaciones. Es decir que la imagen corporal que el sujeto tenga de sí varía según las circunstancias. De manera que el cuerpo es una estructura social internalizada.

Nosotros completamos la idea de Schilder incluyendo la Ecología, que es el estudio de la relación del sujeto con su medio total, físico y humano, es decir en su hábitat. Es decir que hoy nuestra vía de investigación, es buscar a través de los síntomas (los sueños, las fantasías, los delirios, etc.), la reconstrucción del hábitat completo del sujeto, de manera que no sólo se dirige hacia las personas, o estructuras humanas, sino también hacia objetos. Uno de ellos particularmente estudiado en psiquiatría con el nombre de aparato de influencia, si bien representa una parte del cuerpo, está ligado a las estructuras tecnológicas actuales. Es decir que hoy los delirantes utilizan, por ejemplo la televisión.

Tenemos entonces una gestalt, una totalidad, no sólo en el sentido de una gestalt estática, sino una gestaltum, que quiere decir “un estructurándose”. La otra noción importante que toma Schilder es la de “envoltura” del cuerpo, que está ligado a la patología de la piel (otro tipo de envoltura es el envase, que se le llama el vendedor silencioso). La envoltura tiene una gran importancia, ya que condiciona en cada sujeto o en cada cultura, determinadas formas de vestimenta, cosmética, etc. La cosmética, por ejemplo, está relacionada con un sentimiento que nosotros descubrimos y llamamos fealdad interior, ligado a perturbaciones de tipo hipocondríaco en relación con la castración. Pero hay muchos intermediarios entre una estructura y otra. Este punto es central en el análisis de la mujer, porque el sentimiento de fealdad interior, como perturbación del esquema corporal, provoca todas las perturbaciones de la conducta sexual y sus consecuencias. Por ejemplo, la fobia a la penetración está ligada al temor de una lesión más grave. El vaginismo (es decir el impedimento espasmódico a la penetración), la esterilidad, y el temor a tener hijos, están relacionados con el sentimiento de fealdad interior. La esterilidad, en este caso, se debe al miedo de tener hijos anómalos. Lo mismo ocurre al sentir al orgasmo como fantasías peligrosas de vaciamiento  y a la producción de lesiones más graves dentro del cuerpo.

Lo que parece extraño es que Schilder no haya incluido el factor temporal, aunque lo hace de manera indirecta al decir que el cuerpo es un producto social, como si la sociedad fuera una estructura estática. Pero en él se ve un pensamiento formal al no poder resolver ciertas antinomias entre individuo y mundo, por no introducir el elemento dialéctico que es el tiempo.

Nuestra definición es que el esquema corporal es la imagen cuadrimensional que cada uno tiene de sí mismo, que funciona y se resuelve en cada situación en relación al tiempo y al espacio. Cuando prima el tiempo tiene la vivencia de no transcurrir, y cuando predomina el espacio, aparecen deformaciones en la estructura espacial del esquema. Por ejemplo, la noción de distancia óptima social está ligada a esta situación.

Dentro de la escuela psicoanalítica, Scott es quien más ha trabajado en esta cuestión, asignándole un desarrollo metafísico. Yo pude observar esto en el schock insulínico, en el cual el sujeto sufría una serie de deformaciones de su esquema corporal, operándose una especie de metamorfosis (que vimos en los esquizofrénicos con gran frecuencia), en que sienten que su cuerpo está torcido, con la fantasía de que la deformación es tan persecutoria que se rectifica al mirarla. Aparece aquí la noción que completa la psicología y la filosofía existencial (con Sartre a la cabeza): la noción de la mirada. Es decir que lo exterior juega un rol importante en el esquema corporal, porque constituye para él, alrededor de los tres o cinco años, una estructura nueva que promueve a la integración del Yo y a su ubicación.

Esa trama corporal, se retraduce en una trama témporo-espacial, donde el tiempo y el espacio puede ser medido,  calculado e intuido, y cuya perturbación crea grave trastornos, como por ejemplo dificultad para diferenciar izquierda y derecha, etc.. Ahí descubrimos un signo que es característico de la esquizofrenia, que es el entrecruzamiento. La técnica es poner al paciente frente al espejo y que el paciente dé la mano; aquí vive la imagen como si fuera de otro. Empieza hablando en tercera persona de su imagen, y al dar la mano (como izquierda y derecha están del mismo lado y si la imagen fuera de otra persona estarían entrecruzadas) lo hace entrecruzadamente.

En el hospital había un paciente que al salir del coma, tenía la vivencia de que su cuerpo se alargaba de tal manera que llegaba hasta la pared del otro lado del corredor, y, cuando yo cruzaba, le serruchaba las piernas, y por eso gritaba. Otro elemento que incluimos en el coma insulínico, era sacar del coma estimulando primeramente el reflejo de succión, dándole de tomar una mamadera en vez de hacer inyecciones endovenosas o sondas; y era curioso ver tomar la mamadera como un niño pequeño que ha regresado a la etapa de lactancia y la primera palabra que decía era “mamá”. Además la mamadera la tomaba si sentía el calor del terapeuta que estaba con él. Esta era la primera comunicación, y se trataba de reconocer el objeto sobre el cual iba a establecer la futura comunicación. Este tratamiento combinado de psicoanálisis y de insulina, nos dio en la primera época  un gran resultado.

La segunda experiencia fue sobre un niño epiléptico que tenía crisis en la clase, que eran crisis akinéticas , sin movimiento, y al salir de las cuales tenía la vivencia de que le faltaba la mano derecha y la empezaba a buscar por todas partes. Esto fue fácilmente analizable y estaba relacionado con la masturbación. El chico seguía teniendo los ataques, pero sin el sentimiento de pérdida de la mano, que no era cercenada por el sentimiento de culpa.

Otro caso que tuvimos en esa misma época era una mujer que tenía una falta de percepción de su brazo, por una perturbación de su esquema corporal. No percibía su brazo derecho, y estaba a punto de ser operada, de que le amputaran el brazo porque le molestaba muchísimo. En la tercera sesión tuvo un sueño que estaba en la cama y había perdido su brazo. Después de buscarlo por todas partes, como lo hacía en la realidad en estado crepuscular, trajo luego otro sueño transferencial en el que había otra persona en la habitación que le encontraba cada vez más rápidamente el brazo y se lo colocaba en su lugar.

El concepto del esquema corporal es importantísimo, porque es el sustrato en el que actúa la personalidad.

Cuando yo estaba de jefe de servicio de psiquiatría en el servicio de admisión, usábamos el test del espejo, donde se veían todos los diagnósticos frente a la propia imagen; y donde cada estructura tenía su comportamiento específico: el paranoico desconfiaba terriblemente; el hipocondríaco le gustaba mucho el espejo, sacaba la lengua, se tocaba el cuerpo tratando de ubicar la zona en que estaba el perseguidor; el melancólico, que tenía un sentimiento de autoestima corporal muy bajo y muy deteriorado, tenía crisis de llanto frente a su imagen; el confuso había perdido su imagen corporal y la buscaba detrás del espejo; en la esquizofrenia se veía todos los grados de despersonalización, desde yo soy extraño, hasta él  está extraño, hasta un desconocimiento total de la imagen con el signo del entrecruzamiento; el maníaco tenía fantasías omnipotentes frente al espejo, hacía pruebas, mostraba sus músculos y orinaba frente al espejo, es decir una fantasía omnipotente uretral muy grande.

El esquema corporal entonces puede estar viciado por la estructura general y dependiente también del área afectada, siendo en el área 2 mucho más grande. A través de la amputación de un miembro, aparece lo que se llama el miembro fantasma -en que no se hace cargo de la pérdida de una parte de su cuerpo-, negando a través del esquema la inexistencia del miembro, y comportándose como si tuviera el miembro amputado. La presencia de los miembros fantasmas significa una psicosis localizada en el esquema corporal. El miembro fantasma puede aparecer en el lugar que habitualmente ocupa, pero también puede desplazarse por un trastorno especial del cuerpo a cualquier órgano, y sentir que tiene la mano en la espalda, por ejemplo. En la amputación de un seno es común la vivencia de la mujer de tener un seno colocado en la espalda.

Como el cuerpo es una gestalt, la perturbación de una parte provoca la perturbación de todo el cuerpo. El esquema corporal es una estructura que funciona permanentemente y cuya alteración más común es la distancia. Son personas que están tan lejos que parecen tímidos, o se acercan tanto acortando la distancia óptima, como se ve en la epilepsia.

El esquema corporal se puede ver transformado también en los sueños. Por ejemplo los sueños de levitación (de volar), están relacionados con vivencias de erección en el hombre, y en la mujer con la envidia masculina. El trastorno en el esquema corporal se ve también en la percepción de la habitación y de la casa, que está distorsionada, conformándose una confusión entre el tiempo y el espacio. El problema del esquema está relacionado con la metacomunicación o comunicación no verbal, corporal. Es decir que la comunicación es el mensaje de lo que se comunica, y la metacomunicación el cómo se comunica, en la que el cuerpo va a jugar un rol importante, ya que puede decir una cosa con toda amabilidad, y tener una actitud agresiva corporal, o viceversa.

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Ultima modificación de www.espiraldialectica.com.ar /  Martes, 13 de Mayo de 2008
Copyright©2001, por Fernando Fabris  (Creado el 26 de agosto de 2001)